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Vicente Solano Lima

[ 0 ] 19 abril, 2012 |

Por Felipe Yofre (*)

Un puente entre dos Argentinas

La foto que ilustra esta nota fue obtenida el año 1947 cuando Vicente Solano Lima presidía el Partido Demócrata de la Provincia de Buenos Aires y posesionaba a nuestro padre Felipe Ricardo Yofre como Interventor en el Comité de La Plata ( él actuaba en la Capital Federal y la medida causó escozor entre los dirigentes de esa ciudad).

Sucede que revisando álbumes de recortes percibí que entre ambos había una “química” muy especial, fundada en la coincidencia del ideario nacionalista y católico y que no fue un vínculo muy prolongado en el tiempo pero sí intenso ya que Lima se exilió en el Uruguay en 1947 acompañado hasta Concepción del Uruguay en avión por mi padre y luego en lancha a Paysandú. Años después (1955) nuestro padre resignaría la Presidencia del Comité Nacional para que él reorganizase la fuerza.

Por entonces (el 40) Lima era ya el líder indiscutido del distrito ante el retiro, entres otros, de Antonio Santamarina, Rodolfo Moreno, Manuel Fresco y Alberto Barceló. Recuerdo este hecho porque mucho se ha escrito sobre el político después de 1956 cuando en dos oportunidades fue candidato a Presidente y Vicepresidente elegido por Perón. De ahí que la doctrina del partido que fundara en 1956 – Conservadorismo Popular – tuviese esa impronta y, como él sostuviera, la misma doctrina social, económica y política que la del Partido Justicialista.

“Conservador como Disraeli”, de quien solía decir, hizo la revolución social en Inglaterra o “el jefe” tal la definición de André Maurois en su biografía. No liberal como puntualizó en sus conversaciones con Carlos Ibáñez o en lo personal a mí en una charla con “Lalo” Paz, en su intento de adecuar a sus conservadores a la política de masas.

Vicente Solano Lima nació en San Nicolás, partido de Ramallo. Su familia pertenecía a una fuerte tradición alsinista, que al decir de Marcelo Sánchez Sorondo, fue el “partido de la intermediación entre el viejo pasado federal y sus ulteriores encarnaciones, cortado en el molde de Adolfo Alsina y que no persistieron ni exageraron las prevenciones ideológicas”

Don Vicente horneado en esa matriz, cuando campeaba en el distrito el espíritu caudillesco de Marcelino Ugarte y su accionar en la Dirección Provincial del Trabajo, que luego Lima recreó como Ministro de Gobierno de Díaz y de Moreno; en las convenciones colectivas de los trabajadores del vidrio y de los ladrilleros verdaderos hitos en la crónica provincial a través de actos de adhesión a él y al Gobernador Moreno. De ahí que, como sostiene Berenztein, el poder político conservador fuera el promotor de la justicia social en la Argentina.

Su primera banca como diputado provincial la obtuvo en elecciones limpias con el apoyo de los obreros portuarios del barrio nicoleño “El abrojal”. Por eso se opuso tenazmente al fraude y promovió el adecentamiento en la política. El no necesitó jamás escamotear urnas ni el “voto cantado” al que apelaron otros correligionarios.

Su intensa carrera transcurrió en la década del 30, de fuertes y violentos antagonismos políticos, la más de las veces resueltos con las armas. Así en su pago chico aún se memora su conflicto con los Subiza, principiando por el padre Pascual, caudillo radical, y su hijo Román quien ordenó clausurar el diario “El Norte” por él fundado aplicándole fuertes multas y encarcelándolo en 1947. También con el ex -diputado provincial demócrata José Emilio Visca (luego diputado peronista) con resabios “del palo”.

A raíz de su detención el Partido Demócrata organizó un mitin en esa ciudad y fletó un tren especial con varias paradas para que se subiesen los correligionarios y amigos degustando los “catering” de la época sin perjuicio de la cena partidaria.

Luego su destierro montevideano que fue muy singular; era el “decano” de los exiliados, compuesto por Santamarina, Samuel Allperin, Ernesto Sammartino (ramallero como él) Santander y otros y comía ravioles uruguayos los domingos con obreros de La Fraternidad. También plantó eucaliptos en una chacrita y vendió libros.

Un buen día pegó la “vuelta pa las casas “: había sido candidato a la Vicepresidencia con Reynaldo Pastor en 1952 ; simpatizado sin pronunciarse por su ostracismo con la postulación de Benito de Miguel en 1954 (actuó su hermano Hugo) y habló en el auditórium de Radio Belgrano en 1955 (estuvimos presentes con mi hermano Ricardo).

Después de la caída de Perón retomó las banderas de la pacificación enarboladas en 1953, que antes provocaron la división del Partido. Intentó unir pero fue imposible ensamblar dos tendencias internas tan antagónicas (con los liberales) sumándose después al Movimiento Nacional Justicialista sin pedirle nada, hasta que fue convocado por Perón lo mandó llamar. Pero esto constituye la segunda fase de su historia.

Este es a grandes rasgos el perfil conservador de Lima. Dotado de condiciones excepcionales, brillante parlamentario y hombre de gobierno, “puente entre dos Argentinas” (pre y post Peron).

Al conmemorarse un aniversario más de su desaparición –el 23 de abril de 1984- lo evoco con una frase de Héctor Pedro Blomberg en “El adiós de Gabino Ezeiza” porque lo suyo fue “un canto de patria en la guitarra argentina, que melancólica se inclina para decirle su adiós, mientras se apaga la voz de las milongas de Alsina…”

(*) Conservador Popular Porteño

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