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¿Por qué llegó Donald Trump?

[ 0 ] 28 octubre, 2016 |

por Hugo Martini (*)

HUGOHay tres bases que sostienen la candidatura de Trump a la Presidencia. Puede ganar o perder, pero no es el caso de un solitario que avanzó por afuera del sistema hasta conmoverlo.

Primero.

En las elecciones primarias de los Republicanos obtuvo 14 millones de votos contra 16 millones de Hillary Clinton entre los Demócratas. La diferencia no es tan significativa sino que debe compararse con los 18 millones de votos de Hillary, en la interna que perdió con Obama hace ocho años. Más gente la siguió contra Obama que contra Trump.

¿De dónde viene ese apoyo?  Lo sostiene un segmento muy importante del pueblo norteamericano llamado la América Profunda, quienes viven principalmente en el interior del país, fuera de las grandes ciudades y culturas de las dos costas Este y Oeste y el norte, alrededor de Chicago y la península de Florida. Ese electorado piensa que hay pocas cosas que vale la pena ser vistas o valoradas afuera de las fronteras del país. A pesar de la revolución de las comunicaciones y la información que llega en simultáneo a través de radio, televisión e internet a todo el país, para los habitantes de esa América Profunda el mundo es un territorio extraño y ajeno.

Un ejemplo es que –con una proporción relativamente baja de población pobre- sólo el 30% tiene interés en conocer el mundo. Para decirlo más claramente, el 70% de la población norteamericana no tiene pasaporte (Fuente: “USA Travel Association”). Como indicó hace unos años Michel Blumberg- ex alcalde de New York- un gran número de los miembros del Congreso y del Senado tampoco tienen pasaporte.

 Segundo

El acto central de la vida de los partidos se concentra cada cuatro años en la Convención que elige al candidato, sea Republicano o Demócrata. La Republicana se celebró en Cleveland, Ohio, entre el 18 y el 21 de julio pasado. Su candidatura fue consagrada por la mayoría de los delegados, pero recibió el apoyo –directo o indirecto- de sus líderes más relevantes. Alguno de ellos están ahora alarmados, pero no lo expresaron cuando lo consagraron. Por ejemplo Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, dijo después de una reunión con Trump que “este es el inicio de un proceso y que se han plantado semillas para la unificación que operan bajo un mismo sistema de valores”. John Mac-Cain, Senador por Arizona, fue un prisionero de guerra en Vietnam por cinco años y brutalmente torturado. Más tarde entró en la política siendo candidato Republicano en la primera elección de Obama. Trump llegó a expresar que no tenía respeto por los prisioneros porque los soldados deberían vencer o morir. Sin embargo, McCain lo apoyó en la Convención expresando que “podría ser un líder capaz” pidiéndole al mismo tiempo que se disculpara con los veteranos de guerra. Reince Priebus, Presidente del Comité Nacional Republicano declaró “todos debemos unirnos y centrarnos en derrotar a Hillary Clinton. Bob Dole, ex Senador y ex candidato Republicano en 1996 aseguro que “que la mejor opción para ganar en noviembre era Donald Trump”.

Es necesario hacer una distinción: la América Profunda lo apoyó –entre otras cosas- por sus ideas aislacionistas, su postrua frente a los inmigrantes, los musulmanes o el muro para cerrar la frontera con México. Pero esa otra dirigencia calificada que lo consagró, ¿era lo único que sabía de él? ¿Desconocía las ideas de Trump sobre las mujeres, el no reconocimiento del resultado electoral y directamente sobre el sistema democrático y, además, su relación no tan encubierta con Vladímir Putin? Por lo tanto, el problema planteado por Donald Trump es más trascendente que el de un candidato atípico que llega hasta donde llegó.

Tercero

Este punto no es menos importante. Está expresando, de alguna manera, una crisis muy profunda del sistema político norteamericano –principalmente en el Partido Republicano- que pareciera que se siente representado por un exótico personaje que simboliza la antipolítica. Trump expresó, en el primer debate con Hillary Clinton, que si tuviera que hablar con un político o un general –como personaje confiable- preferiría hacerlo con este último.

Una prestigiosa encuesta, la ABC que no difiere esencialmente de otras, indica a fines de octubre que Clinton ganaría por el 51% contra el 43% de Trump. Traspolando los porcentajes de la última elección de 2012 (cuando Obama fue reelecto) Hillary Clinton recibiría el apoyo de 66 millones de votos y Trump el de 55 millones. Pareciera que el exitoso constructor de Torres que llevan su nombre está lejos de ser un personaje aislado.

¿De qué manera afectaría al mundo –y obviamente a la Argentina – la victoria de Donald Trump? Hay dos palabras que aparecen en la respuesta: negativa e impredecible. Pero el segundo martes de noviembre votarán solo los norteamericanos.

(*) El autor es ex Diputado Nacional (PRO), Director de Carta Política

 (**) La imagen es de DonkeyHotey

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