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Evaluar para mejorar la calidad educativa

[ 0 ] 14 septiembre, 2011 |

Por Esteban Bullrich (*)

Es difícil hablar de calidad educativa por la vocación que tenemos de poner toda la responsabilidad de ella sobre el docente. Pero el concepto de calidad no trata solamente del maestro. Es el docente, es la escuela, son las herramientas con las que cuenta este docente, su formación, la capacitación que se recibe durante su carrera; es el apoyo que tiene de los padres, de las familias, de los dirigentes políticos y son las políticas educativas claras, coherentes y consistentes en el largo plazo. Todo esto es calidad educativa.

Algo es seguro: no es calidad educativa el hecho de que en la Argentina el 90% del éxito escolar de un niño o niña se defina por su perfil socioeconómico. Esto ocurre porque el sistema educativo no está ayudando a los chicos a progresar, no está igualando oportunidades. No nos engañemos: meter alumnos en un aula no es calidad. Es una condición necesaria pero no suficiente.

Es tiempo que dejemos de poner el problema de la calidad educativa bajo la alfombra, ya hay mucha gente que ve la montaña bajo la alfombra. Todo ministro de Educación en la Argentina no puede ni debe hablar de otro tema que no sea Calidad Educativa.

Calidad educativa es un buen salario. Los países con mejores índices de calidad tienen salarios comparativamente mejores que nosotros, aunque hemos mejorado mucho, todavía falta.

Calidad educativa son buenos edificios. Ahí también venimos remontando una cuesta difícil pero hemos hecho grandes avances.

Calidad educativa necesita de un buen diagnóstico. Para diagnosticar el problema tenemos una gran herramienta que es la evaluación. En la Argentina no somos muy afectos a la evaluación ni de los alumnos, ni de los maestros, ni de los políticos y políticas. Eso se tiene que revertir. Por eso, la Ciudad de Buenos Aires lanzó una evaluación integral que comenzó con la evaluación de alumnos, continuó el año pasado con la evaluación de nuestras políticas.

Por ejemplo, la de las entregas de las computadoras por alumno en primaria.

Pero entregar máquinas es fácil, lo difícil es analizar el impacto en el aprendizaje de las netbooks. Estamos evaluando midiendo dos poblaciones, una con y otra sin computadoras.

Este año estamos realizando la primera Evaluación Docente voluntaria porque queremos saber qué estamos haciendo bien y qué estamos haciendo mal en la formación y capacitación de nuestros docentes. Destacar las buenas prácticas y corregir, mejorar o agregar a través de la capacitación en servicio lo que estemos haciendo mal.

Si no cambiamos la calidad educativa el progreso económico general está condicionado.

Hoy la riqueza de un país se mide por la capacidad que tiene su población de transformar su realidad, de trabajar en conjunto. Y en ese marco, destacar a los maestros, devolverles su autoridad. Apoyar a los maestros y estar abiertos a hablar de la calidad educativa es el primer paso para salir del problema que le estamos heredando a nuestros hijos.

O levantamos la alfombra y empezamos a barrer o, con toda justicia, nuestros hijos nos van a barrer a nosotros.

(*) Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.

Categorias: Columnistas, Esteban Bullrich, Opinión, Sin categoría

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