Subscribe via RSS Feed Encuentranos en Flickr

Presupuesto 2017: entre el optimismo y la preocupación

[ 0 ] 29 septiembre, 2016 |

por Alfredo Gutiérrez Girault (*)

Girault Kino Brod

Sentimientos encontrados. Esa es la sensación que deja el análisis de los supuestos y de la proyección de las variables fiscales de 2017. Veamos por qué.

  • Crecimientos del PIB de 3,5%: factible y hasta conservador, considerando que hay signos de que el “piso” de este ciclo se tocó en junio y que la industria inició una tenue recuperación, que la construcción comienza a revivir y que el sector agropecuario hará una contribución no menor. Estas tendencias se fortalecerán con el correr de los meses.
  • Aumento del IPC 17%: optimista. Es indudable que la inflación está en descenso convirgiendo al 1,5% mensual pero hay cuestiones pendientes que influirán desde principios del 2017: a) negociaciones salariales en las que el punto de partida de los sindicatos será la recuperación de la caída del salario real que a esa altura será del orden de 5%; b) una nueva ronda de correcciones tarifarias. Un cálculo más realista ubicaría la inflación del año que viene en 21%/23%, más baja que en el 2016 pero elevada para cualquier comparación internacional. La buena noticia sería que a fin del 2017 podría estar en el 15% a ritmo anual.
  • Nuevas erogaciones o pérdida de recursos respecto de 2016: tres ejemplos: a) Programas de Reparación Histórica para jubilados; b) Aumento de mínimo no imponible; c) Devolución de coparticipación a las provincias. Como contrapartida el aumento de la base de recaudación en diversos impuestos por el Sinceramiento Fiscal.
  • El déficit de 2017 se proyecta en 4,9% del PIB. Ello implica abandonar el sendero anunciado en diciembre 2015, con tres implicancias: a) Convalida cuatro años consecutivos de déficits mayores al 5%; b) La expansión monetaria para financiar el déficit (sumada a la generada para el Giro de Utilidades del BCRA al Tesoro) seguiría siendo alta y obligando a colocar Lebac para neutralizarla; c) Aumenta la deuda del Tesoro. Si se excluyeran ingresos las utilidades del BCRA y del ANSeS de los ingresos fiscales, el déficit del 2017 rondaría los 6,9% del PIB.

La cuestión de la deuda es de crucial importancia. El “punto de partida” es bajo: el ratio Deuda Publica/PIB en el 2015 fue de 50% y en 2016 y 2017 sería de 54% y 56% en números redondos. Si bien parte de esta deuda es con el BCRA y el ANSeS (que no por ello deja de ser deuda), el crecimiento, determinado por la seguidilla de déficits, es muy significativo. En 2017 ayudarán los bonos que suscribirán quienes entren en el sinceramiento y elijan esa opción, aunque también ellos significan deuda, y un contexto internacional de elevada liquidez.

Estos niveles de deuda pública (que además no incluyen la deuda provincial que a fin del 2017 rondará los 2%/3% del PIB) superan al promedio de los países emergentes, que ronda el 47% y no son bajos para la historia argentina pre default del 2001. Pero además su ritmo de crecimiento es alto. Por eso, a esta altura del año que viene y de cara al 2018, los mercados sí o sí exigirán una reducción y significativa del déficit para estabilizar la relación Deuda/PIB. Los árboles no crecen hasta el cielo.

(*) El autor es Economista

(**) La pintura es de Kino Brod

Categorias: Alfredo Gutiérrez Guirault, Columnistas, Opinión

Perfil de Alfredo Gutierrez Girault: Ver Perfil.

Responder




IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento sera eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Para dejar una imagen en el comentario, ir a Gravatar.