Política estratégica para la biotecnología
Por Arturo Navarro (*)
A pesar del debate político y electoral después de las internas abiertas, el sector agropecuario y agroindustrial sigue produciendo acciones y trabajos cotidianos muy importantes para el futuro del sector y el país.
El anuncio del Ministerio de Agricultura sobre el tema de biotecnología en el 19º Congreso de AAPRESID es un paso adelante en términos estratégicos. Distintas posiciones políticas en otros temas no deben minimizar el valor y la importancia de esta decisión. Algunos dirigentes agropecuarios se oponen a este anuncio sosteniendo que lo hacen en nombre de los pequeños productores presumiblemente afectados.
La realidad indica lo contrario: los más favorecidos son, precisamente, los productores más chicos -siempre que estén bien informados de las virtudes de dicha tecnología- porque necesitan potenciar su producción por hectárea. Este es el motivo principal que presionan todos los años por adquirir los nuevos eventos sin condicionar su costo, porque se han dado cuenta que, en la estructura de gasto, el rollating por el uso de la semilla es una inversión que le sale muy barata, porque le da más seguridad en el logro de un mejor cultivo y aumenta la producción total del mismo.
Los anuncios realizados por el Secretario de Agricultura Lorenzo Basso sobre el tema han sido tres.
El primero fue la aprobación de dos nuevas sojas Liberty Link (LL), resistente al glufosinato de amonio, propiedad de la firma Bayer, que nos ubica a la par de Estados Unidos y Brasil en este tipo de eventos. La aprobación no significa la liberalización comercial, porque va a depender de que la empresa este dispuesta a lanzarla al mercado, si no está asegurada el cobro de las regalías que le corresponde por medio de la modificación de la ley de semilla.
El segundo es que se enviará al parlamento el proyecto que modifica la ley de semillas. Ya está consensuado en la CONASE (Comisión Nacional de Semillas) por la mayoría de las entidades y muchos productores han aceptado la firma de una carta acuerdo en base a un compromiso privado con la empresa, para poder acceder a la nueva tecnología soja BT/RR2 desarrollada en Brasil. Esta tecnología se estaría lanzando en el 2012. Los productores del Noroeste del país no pueden prescindir de la misma en cuanto aumenta sensiblemente los rendimientos.
El tercero es la reducción en un 30% del tiempo que insume la aprobación de un evento por la CONABIA (Comisión Nacional Asesora de Bioseguridad Agropecuaria). Se ha considerado técnicamente que el procedimiento abreviado cumple con todas las garantías necesarias y sería compatible a la de nuestros competidores del MERCOSUR.
Con el marco institucional que propone el gobierno nacional y que celebro, quedaríamos en similares condiciones que nuestros vecino del MERCOSUR, para desarrollar en conjunto una gran industria de semillas genéticamente transformada, que va a permitir el aumento de producción por hectárea y la producción en tierras que hoy no se puede cultivar por alguna limitación del suelo. De esta forma podremos aumentar en pocos años la producción de alimentos en un 50% a fin de contribuir a reducir el hambre en el mundo tal como lo están reclamando los organismos internacionales.
La Argentina junto al MERCOSUR tiene un rol fundamental en el aumento de la producción de proteína animal y vegetal. Lo único que se necesita son políticas de estado como esta de la biotecnología para que, junto a otras políticas, definan un marco legal que dé previsibilidad a los emprendedores.
(*) Consultor Agropecuario y Director del Área Cadena Agroindustrial de Carta Política
Categorias: Arturo Navarro, Columnistas, Opinión








