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Nubes en el horizonte fiscal

Por Arturo Gutiérrez Guirault

La recaudación tributaria experimentó una fuerte desaceleración en diciembre: aumentó 20% en términos nominales y estimaciones confiables indican que crecería solo 15% en enero (en ambos casos respecto del mismo mes del año previo). Esto a pesar que el cambio en el sistema previsional –reorientación de aportes personales de las AFJP al ANSeS– aporta alrededor de 3 puntos porcentuales.

La recaudación de todos los tributos está experimentando una desaceleración significativa: el impuesto a los débitos bancarios crece a un paupérrimo 6% anual, Ganancias al 8%, IVA al 5% (colapsando por la caída de las importaciones); a todo ello hay que agregar la caída de los derechos a las exportaciones, del orden del 28% respecto de doce meses atrás.

Estamos ante un problema casi de sentido común: en la medida que el gasto público crezca al 25% anual (supuesto conservador por tratarse el 2009 de un año electoral) y los recursos tributarios al 15%, hay una brecha de 10 puntos que representa para el Tesoro Nacional 20,0 miles de millones de pesos de menores ingresos y reduciría a un tercio el superávit primario.

El Tesoro tiene varias ventanillas para cubrir en el 2009 esta brecha. Tanto el BCRA y el BNA están habilitados para ayudarlo –para ello se incluyeron cláusulas específicas en el Presupuesto 2009– el primero con alrededor de 10,0 miles de millones de pesos y el segundo con hasta 30% de los depósitos oficiales (20,0 miles de millones). Además, queda el recurso de vender algunos de los activos que las AFJP traspasaron al ANSeS. Pero estos mecanismos implican expansión monetaria o caída de reservas. El canje de Préstamos Garantizados busca aliviar este cuadro despejando parte de los vencimientos del 2009.

Si el frente fiscal 2009 no está cómodo para el Tesoro Nacional lo está mucho menos para las provincias. En primer lugar, en el punto de partida algunas de ellas ya presentaban déficit primario. En segundo lugar, la mayoría carece de las alternativas con que cuenta la Nación y que mencionamos en el párrafo precedente. En tercero, los recursos que reciben de la Nación por coparticipación crecerán, en el mejor de los casos 15% y los de jurisdicción propia lo harán en menor medida, si se tiene en cuenta el efecto de la sequía en el interior. Por último, en las provincias con grandes centros urbanos el frenazo de la economía seguramente reclamará el aumento del gasto social. La conclusión es fácil de prever: una mayor dependencia económica de las provincias respecto de la Nación, en un año electoral y en un contexto fiscal extremadamente complejo.

Detrás del 2009 llegará el 2010. Algunos de los recursos para cerrar la brecha fiscal, que están disponibles en el año en curso, no lo estarán el año entrante. La crisis internacional probablemente no amaine antes del cuarto trimestre, según los optimistas y, seguirá en el 2010  según los pesimistas. Estas perspectivas reducen, en los dos supuestos, los grados de libertad de la política fiscal y obligará a nuevos esfuerzos de creatividad al gobierno. No hay espacio para el relajamiento y la distracción.

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Categorias: Alfredo Gutiérrez Guirault, Opinión

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