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Los brotes verdes existen pero todavía son muy verdes

[ 0 ] 17 marzo, 2017 |

por Alfredo Gutiérrez Girault (*)

AGG MARZOPercepciones y realidad no siempre van de la mano. Y este divorcio, cuando persiste, se transforma, y con razón, en motivo de frustración y desasosiego para los políticos.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora la Universidad di Tella registró en febrero una fuerte caída respecto de los meses precedentes justo cuando parecen afianzarse indicadores favorables en la economía.

Lo primero es lo primero: ¿existen tales indicadores positivos? La respuesta es sí, y en dos frentes. Por un lado, la actividad económica, tomando como referencia el Índice de Producción Industrial que elabora FIEL viene creciendo mes a mes desde junio, con un bache en septiembre. Por otro lado, la tasa de inflación está descendiendo: el promedio mensual del segundo semestre del 2016 fue  1,47% contra 4,37% del primero, y en enero fue 1,9% (las cifras corresponden al IPC CABA). Finalmente, el salario real mejoró 5% entre junio y diciembre.

¿Cómo explicar una mayor “mufa social” si los indicadores tienden a mejorar. No hay una explicación única frente a un fenómeno multicausal. Pero sí una combinación de cinco causas.

i) El receso del primer semestre de 2016 –que se incuba en el final de 2015– coronó un prolongado período de estancamiento: el PIB de 2016 es similar al de 2011 y el PIB por habitante iguala al de 10 años atrás.

ii) La inflación, pese al señalado descenso, sigue siendo muy alta en cualquier comparación internacional o regional y esto también ha sido un fenómeno persistente. La conjunción de estos dos factores conforma un clima de estanflación que por sí solo, justificaría la presencia en la sociedad de una sensación de fatiga y frustración.

iii) En un contexto de estanflación no hay espacio para una mejora del empleo y del salario real. Ese es el marco de la negociación paritaria que se avecina, para el sector privado (la del sector público está en pleno proceso, con los docentes en el foco de atención).  El salario real para un trabajador privado “en blanco” es casi igual al de un año y viene subiendo en los últimos meses. Pero en los tres años previos cayó año tras año..

iv) El cambio de precios relativos provocado por la suba de tarifas, tasas impositivas y de algunos servicios privados obligó a los habitantes de CABA y GBA a  modificar se su estructura del gasto. Aún en el hipotético caso que hubieran mantenido su ingreso real,  debieron reducir otros gastos, renunciando a los consumos más prescindibles (p. ej. las actividades extracurriculares de los chicos,  cambio de plan en la prepaga). o bajando la calidad del bien. Nada decisivo, todo confluyendo en una percepción de pérdida de calidad de vida.

Los brotes verdes están, aunque concentrados en pocos sectores (lo que tampoco ayuda) y esa es la realidad. Pero la gente todavía no siente la mejoría sobre todo en el GBA, que fue donde la caída del ICC fue más notoria, y ello se traduce en mayor impaciencia social. Son tiempos de prudencia en que los actores sociales deben apaciguar y no agitar las aguas, para evitar que la impaciencia se transforme en una helada temprana que abata los brotes verdes.

(*) El autor es Economista

(**) La pintura es de Vincent Van Gogh

Categorias: Alfredo Gutiérrez Guirault, Columnistas, Opinión

Perfil de Alfredo Gutierrez Girault: Ver Perfil.

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