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La educación pública, el todo de una Nación

[ 0 ] 28 abril, 2017 |

por Esteban Bullrich (*)

Bullrich Deb AdamsLos falsos dilemas nos abordan como sociedad. ¿Será que los argentinos nos hemos hundido en las falacias argumentativas? ¿O es el reduccionismo de los extremos lo que nos da falsa claridad a las ideas y exacerba nuestras peores convicciones? Anclarse en los extremos o proponer verdades encubiertas, es ajeno a la transparencia, la verdad y a la ética pública y ciudadana.

Contraponer a la escuela pública con la privada con eslóganes mal intencionados como “Querer privatizar la educación” y “Querer destruir a la escuela pública”, es falsificar la realidad de ambas. Tanto la escuela pública como la privada no están bien y las dos deben cambiarse.

Este gobierno se debe a la educación pública. Defenderla es un deber y no una opción para todos los funcionarios. Debemos desestimar lemas fáciles, que responden a intereses espurios en situaciones oportunistas, ya que no son morales, ni educativos, ni constructivos. Son intencionadamente degradantes del bien común, disgregan a la sociedad y buscan crear antagonismos inexistentes. La mentira dicotómica entre escuela pública y privada es tan lesiva como discriminante.

La educación es un derecho constitucional y el Estado debe establecer un sistema educativo que cumpla sus funciones. Todos los que los integran deben honrar sus funciones y hacerse cargo de responsabilidades. Si todos no educan, no educa nadie.

Los causantes de la degradación de la escuela pública son sencillamente los actores perpetuos y conocidos, acostumbrados a los mensajes de disociación de siempre, donde los razonamientos que no saben dar con el diálogo y el acuerdo son las causas de los conflictos. Si la escuela pública está degradada, los primeros en dar explicaciones deben ser los que acompañaron el proceso de degradación. Los mismos que, acostumbrados a los mensajes de disociación, anteponen al conflicto por sobre todo.

La escuela pública es el núcleo de la educación en nuestro país. Es el eje social sobre el que pivotea el crecimiento, desarrollo y progreso de los ciudadanos y de una nación. Es el sello distintivo de un país, aquello que lo caracteriza, lo hace único, diferente. Es la locomotora de un país, y si no lo es, debe serlo. La escuela pública y la privada tienen las mismas funciones sociales.

Debemos discutir cómo convergemos unánimemente en una escuela pública de calidad y no disputar la obtención de beneficios en perjuicio del futuro de los chicos.

La escuela pública de excelencia para todo el país fue, es y será nuestra prioridad. Lo demostramos desde que empezamos a gestionar en CABA, donde por distintas razones se incrementó la matrícula en las instituciones públicas.

Discutamos verdades y proposiciones cuando pensamos en la educación que queremos para los chicos de la Argentina. No hipotequemos con antagonismos ni posiciones partidarias el futuro de nuestros estudiantes y, por ende, el de nuestra nación.

La escuela educa cuando convergen alumnos y maestros construyendo futuro. La educación es la máxima expresión de unidad y el más fiel reflejo de una nación. ¡La educación nos une!

(*) Ministro de Educación y Deportes de la Nación

(**) El dibujo es de Deb Adams

Categorias: Columnistas, Opinión

Perfil de Esteban Bullrich: Ver Perfil.

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