Subscribe via RSS Feed Encuentranos en Flickr

Financiamiento del proyecto del Impuesto a las Ganancias sostenido por la oposición

[ 0 ] 22 diciembre, 2016 |

por Juan Carlos de Pablo (*)

DE PABLO¿GRAVAR  LOS  PLAZOS  FIJOS?

Irving Fisher inventó la fórmula de la tasa de interés real, cuyo cálculo en Argentina Armando Paulino Ribas popularizó desde fines de la década de 1960.

La idea consiste en ajustar la tasa de interés nominal por la tasa de inflación (o de deflación). Conceptualmente, la tasa de interés nominal es la tasa de interés “en pesos”, mientras que la tasa de interés real es la tasa de interés “en bienes”.

Ejemplo: si un banco me abona 100% de interés nominal si dejo depositados mis fondos durante un año, pero en dicho período los precios se duplican, la tasa de interés nominal es igual a 100% anual, mientras que la tasa de interés real es 0%; porque en estas condiciones compro la misma cantidad de bienes si los adquiero a comienzos o a fines del año.

Todo esto viene a cuento porque para financiar la modificación del pago del impuesto a las ganancias, el proyecto de la oposición aprobado la semana pasada en Diputados ordena, entre otras cosas, gravar los plazos fijos. Mientras la iniciativa estaba en preparación, quienes la proponían hablaban de gravar “la renta financiera”; pero al transformarla en un proyecto de ley fue necesario darle especificidad y entonces apareció un gravamen –entre otros- a los plazos fijos.

En Argentina hoy la tasa de interés nominal pasiva, la que los bancos les pagan a los ahorristas, está bien por debajo de la tasa de inflación (en números redondos, 20-25% contra 40% anual). De manera que el ahorro en pesos está siendo castigado con una fuerte tasa de interés real negativa.

En este contexto, si los legisladores quisieran promover el ahorro en el sistema financiero institucionalizado, lo que deberían legislar es un subsidio, no un gravamen, a los plazos fijos. Pero no, la idea es cobrarle un impuesto a la rentabilidad nominal de los plazos fijos.

Cada vez que escuchó hablar de gravar “la renta financiera”, Contexto preguntaba en qué activos se estaba pensando, y siempre dejaba de lado los depósitos de ahorro y plazo fijo, por las razones que acabo de plantear; así como también dejaba de lado la renta de los títulos públicos, porque automáticamente implicaría que los nuevos títulos deberían ofrecer una tasa de interés tanto más alta como para compensar el impuesto, generándose un efecto fiscal neto.

El legislador encontró incómodo gravar todos los plazos fijos, por lo cual eximió del pago a aquellos que no superen $ 1.500.000.

Ni corta ni perezosa, mi tía Carlota automáticamente dividirá el monto total depositado, entre instituciones financieras, parientes y amigos, etc., para eludir el pago del impuesto. Además de lo cual pregunto. ¿Se grava una cuenta de ahorros, o un plazo fijo, que en algún momento del año supera la cifra mencionada, o que durante todo el tiempo lo hace?

Finalmente, ¿cuánto piensan recaudar a través de un impuesto que golpea los ahorros en pesos, encima del castigo que reciben porque la tasa de interés nominal es inferior a la tasa de inflación; y que no resulta difícil eludir, dado el piso exento?

Alberto Abad, titular de la AFIP, visitó el Congreso para determinar el costo fiscal de las distintas propuestas para modificar el impuesto a las ganancias. Dada su idoneidad; ¿lo habrán consultado también sobre esta versión del gravamen a “la renta financiera”?

¡Animo!

* * *

¿QUIEN  PAGARA  EL  “IMPUESTO  AL  JUEGO”?

Para no aparecer como irresponsables, los legisladores de la oposición que la semana pasada aprobaron en Diputados la reforma del impuesto a las ganancias, crearon nuevos impuestos. En otra parte de esta entrega de Contexto se analizan las implicancias de gravar los depósitos de ahorro y plazo fijo; aquí corresponde efectuar algunas reflexiones relacionadas con el “impuesto al juego”.

Hasta hace poco tiempo el juego era considerado un mal, que tenía que desaparecer como alternativa máxima, o ser muy restringido como alternativa mínima. Ahora resulta que, por razones fiscales, el juego no digo que tiene que ser alentado, pero por lo menos tiene que ser tolerado. Porque si nadie juega no hay ingreso fiscal, de la misma manera que si nadie fuma la recaudación por el impuesto a los cigarrillos es igual a cero.

¿Quién pagará el “impuesto al juego”? La teoría de la incidencia sostiene que alguien es legalmente el responsable del pago del impuesto, pero no necesariamente es sobre quién recae el gravamen, porque puede haber traslado de impuestos. Por consiguiente cabe preguntar: ¿sobre quién recaerá el pago del impuesto, sobre el dueño del casino o sobre el jugador?

Para analizar la cuestión pensemos en un casino donde se puede jugar a la ruleta u operar alguna de las máquinas tragamonedas. ¿Cuál es la diferencia? Que en el caso de la ruleta el jugador conoce las probabilidades de ganar o perder, según las distintas apuestas, y las correspondientes ganancias en caso de acertar; mientras que en el caso de las máquinas tragamonedas, este dato no es conocido (no soy un experto en esto último, pero no conozco a alguien que sepa cuáles son las probabilidades de acertar, y ciertamente dudo que el jugador típico de dichas máquinas lo sepa).

¿Por qué es importante la diferencia? Porque supongamos que el impuesto al juego, desde el punto de vista legal, recae sobre el casino. Este podría trasladar dicho impuesto aumentando el precio de la entrada, o alterando el funcionamiento de las máquinas tragamonedas, disminuyendo la probabilidad de ganar o el monto que se abona, en caso de ganar.

En cambio, un impuesto que recayera sobre el juego de ruleta, y que intentara ser trasladado al jugador, tendría que ser explicitado en el momento de la liquidación de quien ganó y se quiere retirar del casino.

Me explico. Imaginemos un impuesto de 50% a la ganancia en el juego de la ruleta. Al ingresar al casino el jugador cambia determinada cantidad de dinero por fichas, y conserva el recibo. Si se retira ganando, vuelve a la ventanilla donde cambian pesos por fichas y viceversa, presenta las fichas que quiere cambiar por dinero, junto al recibo, y el empleado del casino le paga la mitad de la diferencia entre las fichas que presentó y las que había comprado.

En estas condiciones observaríamos que –antes de retirarse del casino- los jugadores que ganaron irían al baño, donde aprovechando la privacidad les venderían las fichas a los jugadores recién ingresados, aceptando un descuento… ¡menor al 50%! Obsérvese que ambas partes ganarían, porque estarían evadiendo el impuesto.

.  .  .

Hasta aquí la conjetura. ¿Qué dice el proyecto de ley, en materia de “impuesto al juego”?

Grava con un impuesto de 10% anual al valor de cada máquina tragamonedas (en base al valor de compra, neto de la amortización), y con 7,5% al ingreso neto (del pago de premios) generado por las apuestas on line (un bien que todavía no existe, así que si esto se aprueba, nacerá con un gravamen específico).

En una palabra, el famoso impuesto al juego es, técnicamente, una patente a las máquinas tragamonedas; porque la base imponible es independiente del uso o beneficios que genera cada una de ellas. De la misma manera que la patente del auto depende de la marca y el modelo del rodado, y no del número de kilómetros que circula.

Última, pero no menos importante. En el juego de la ruleta existen las mesas generales, y las que utiliza la “gente como uno”, como diría Landrú. La “sala de nácar”, en los viejos tiempos del casino de Mar del Plata. ¿Habrán advertido los legisladores la regresividad implícita en gravar las máquinas que utilizan los jugadores más pobres, para aliviar el pago del impuesto a las ganancias que abonan quienes no son tan pobres?

Me surge la misma pregunta que cuando escribí lo relacionado con los plazos fijos. ¿A quién habrán consultado sobre esto?

¡Animo!

(*) Director de Contexto (juancarlosdepablo.com.ar) y miembro del Consejo Asesor de Carta Política.

(**) La pintura es de Lisa Escherick

Categorias: Columnistas, Juan Carlos de Pablo, Opinión

Perfil de Juan Carlos de Pablo: Ver Perfil.

Responder




IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento sera eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Para dejar una imagen en el comentario, ir a Gravatar.