Fijar precios en tiempos de elecciones
Por Arturo Navarro (*)
Dos domingos atrás en Santa Fe, el campo votó masivamente contra el Gobierno Nacional y Provincial. La opción (y sorpresa) fue la fórmula Miguel Del Sel -Osvaldo Salomón. Con ese voto, el sector agropecuario confirmó que el reclamo del sector en 2008 sigue vigente, más allá de lo que dicen las encuestas. Más aún: dicho escenario podría extenderse a otras provincias.
Este resultado golpeó muy fuerte al Gobierno Nacional y realzó la importancia de la Provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo no tiene margen para perder un solo voto el 14 de agosto. Dicha actitud de los productores provocó que el Gobernador Scioli anuncie medidas sobre el trigo para atraer el voto del campo que el sector rechazó porque sigue convalidando un sistema que ha destruido un sistema normal para la fijación de precios. En resumen, no le permite vender trigo al productor porque no hay un precio razonable; a pesar de los subsidios, la harina sigue aumentando y el precio del pan no deja de subir.
Conclusión:la inflación generalizada está destruyendo toda las variables económicas, principalmente la de los más pobres, a pesar de la teoría de Amado Bodou, del Ministro de Economía y candidato a Vicepresidente, quien sostiene golpea mas fuerte a los tienen recursos.
Ante esta situación del mercado de trigo, las entidades del sector deberían aprovechar la preocupación de Scioli y solicitarle que proponga al Gobierno Nacional las siguientes alternativas, si realmente planea conseguir el apoyo del sector el 23 de octubre.
- Que fije el precio FAS diario y -de no haber otro comprador a dicho valor- que el Estado compre el trigo para abastecer las necesidades de los molinos, a costo estatal y no del productor. Hay que terminar con la actual mentira de enfrentar a los distintos miembros de la cadena.
- Liberar el funcionamiento de los mercados eliminando todas las intervenciones en el negocio empresario creadas desde el año 2006. Este es el único sistema que permitirá que el precio del trigo se arrime al internacional, si funcionan a pleno todas las instituciones de fijación de precios.
No hay alternativa intermedia que adoptar la segunda opción para incentivar la producción. La producción de trigo aumentaría, el consumo interno de harinas y derivados estará asegurado y tendrá valores razonables. De esa forma no hay necesidad de ningún subsidio. Recuperaría el mercado de Brasil, que es el mayor importador de trigo del mundo.
Conjuntamente a este pedido los partidos de oposición deberían comprometerse formalmente ante todas las entidades del sector, que más allá de quién sea gobierno el 10 de diciembre del 2011, todos los firmantes liberarán las trabas en el negocio empresario para que el mercado determine los precios. Es urgente y fundamental, terminar con este sistema corrupto que encarece el precio de los alimentos y genera mayor cantidad de pobres e indigentes.
En última instancia, es más barato para el país comprar las 2.5 mil. TT que se necesita para hacer el pan para 40 millones de argentinos con recursos del tesoro que provengan de una mayor exportación antes de intervenir en el negocio empresario y frenar la producción.
La industria molinera tendrá que cambiar alguna vez su forma de trabajar y salir a competir en el mercado con los otros operadores. Para asegurar los precios de la materia prima deberá usar los mercados de futuro para darle previsibilidad a su negocio y de esta forma permitir que el país pueda desarrollar toda la capacidad emprendedora que tiene su cadena triguera. Nunca el país se quedó sin trigo para el pan de los argentinos. Por no querer cambiar las políticas producimos el 50% de nuestra capacidad, perdimos los mercados de exportación como el brasileño y limitamos la rotación de cultivos para hacer más sostenible la capacidad del país en la producción de alimentos.
(*) Consultor. Director del Área Cadena Agroindustrial de Carta Política.
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