Subscribe via RSS Feed Encuentranos en Flickr

Faltan políticas anticíclicas

[ 0 ] 5 julio, 2011 |

Por Arturo Navarro (*)

 

Un hecho no previsible como la erupción del volcán Puyuheu en la Republica hermana de Chile nuevamente a puestos en riesgo intereses y bienes de los ciudadanos de nuestro país.

Como no podía ser de otra forma el sector agropecuario también ha sido castigado. Las consecuencias finales son muy  difíciles de predecir si tomamos en cuenta lo que fue  la erupción del volcán Hudson en el año 1991: los ovinos, por ejemplo, morían  por intoxicación al aspirar o comer la ceniza; las que subsistían tenían lana mala calidad. Este evento extraordinario  se agrega a los cuatro años de sequía en la zona que agravó la situación por falta de reservas de forrajes y problemas en el traslado de la majadas, ya que los productores no contaban con recursos propios para atender estos gastos.

El gobierno nacional declaró la emergencia agropecuaria en las provincias de Neuquén, Rio Negro y Chubut, pero  esta ley no alcanza para compensar  las pérdidas que se producen. Ante hechos de esta magnitud tampoco se puede apelar únicamente a la solidaridad individual como lo hizo la Presidente. Tiene que haber un Estado presente en la distribución de los fondos anticíclicos -si los hubiera- para que el gobierno de turno no pueda hacer campaña electoral. Para analizar objetivamente la situación de la Patagonia, hay que asumir que la producción ovina también paga un derecho de exportación del 10%.

Nuevamente queda evidenciada la ausencia de políticas de estado integrales para cubrir los riesgos climáticos. El Estado sigue en deuda con el sector agropecuario y la Comisión de Enlace, por su parte, no ha sabido -o no ha querido- influir en la agenda.

La idea central de esta iniciativa parte del planeamiento e instrumentación de políticas para que los productores argentinos tengan una cobertura integral por los diferentes riesgos agropecuarios.

Hasta ahora, la argentina política ha manejado su relación con el campo bajo un doble supuesto. (a) Si los riesgos se transforman en siniestros son exclusivamente a cargo de los productores, incluso al costo de su propia quiebra. (b) Si el éxito acompaña la gestión de esos productores el Estado participa de las ganancias, no sólo a través de impuestos, sino mediante retenciones exorbitantes. Para que todos entiendan: “si hay perdidas no te conozco, si hay ganancias somos socios”.

Una política que proteja a la más importante y eficiente de las industrias argentinas debería sostenerse en tres instrumentos:

  1. La Ley de Emergencia agropecuaria;
  2. Leyes que obliguen a organizar una Política de seguros agropecuarios;
  3. Creación de un Fondo Permanente para atender a sucesos no previsibles.

Lo primero que hay que dejar claro es que la ley de emergencia no es antagónica al seguro agropecuario, ni lo puede reemplazar. Estos dos instrumentos tampoco pueden cubrir las consecuencias por desastres naturales; es responsabilidad indelegable del Estado.

Las pérdidas provocadas por las cenizas del volcán Puyuheu deberían ser atendidas por el fondo permanente o fondo anticíclico. Éste tendría que generarse con recursos del mismo sistema y acumularse a través de los años, para ser usado cuando ocurre evento de esta magnitud. Dicho fondo debe ser administrado en forma independiente y exclusiva para ese fin y asignar las indemnizaciones según el reglamento previamente definido. Mientras mayor sea el fondo acumulado, más alto será el valor de la indemnización de los bienes. El manejo del mismo debe estar relacionado en línea con los otros instrumentos de la politica de riesgo agrícola y comercial que se establezcan.

Los países que implementaron este tipo de políticas concluyeron que es más barato para el Estado la ejecución de un sistema mixto. Dicho sistema público-privado actúa con éxito como responsable de atender en forma directa los efectos de los riesgos climáticos. Ideas similares las propuse siendo presidente de CRA en el años 1991 cuando sucedió lo del Hudson. Han pasado 20 años y lamentablemente  seguimos sin politica de estado para cubrir estos riesgos en forma generalizada para todas las zonas y productores.

Esta no es una propuesta para que el Estado sacrifique recursos fiscales. Todo lo contrario: darle previsibilidad al productor implica, finalmente, mayores recursos para el Estado mismo.

 

 

 

(*) Consultor.  Director de Área Agroindustria de Carta Política.

Categorias: Arturo Navarro, Opinión

Perfil de Arturo Navarro: Ver Perfil.

Responder




IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento sera eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Para dejar una imagen en el comentario, ir a Gravatar.