Estado de situación económica
Por Juan Carlos de Pablo (*)
¿Dónde estamos parados, hoy, en materia económica?
1. Vivimos en un mundo cuyo PBI crece más despacio (en algunos países, nada). Con diferencias entre Estados Unidos, Grecia y resto de Europa, China y Brasil, pero en todos los casos corrigiendo hacia abajo las expectativas de crecimiento.
Nuestra conexión con ese mundo es principalmente comercial. Un mundo que crece más despacio trata de comprarnos menos cantidad, pagando menor precio y de vendernos a precios de liquidación algunos productos que pensaba colocar en su mercado interno o exportar a otros países. No hay tal cosa como un blindaje, aunque claramente el impacto de una crisis mundial sobre nuestra economía depende de la intensidad y duración del fenómeno, cuestión sobre la cual nadie sabe nada.
2. La visión económica del Poder Ejecutivo se basa en mejoras continuas de los términos del intercambio, que le permiten financiar cambios discrecionales de los precios relativos, a través de subsidios. Planes sociales, energía, transporte, etc. La desagregación del gasto público muestra como primer ítem seguridad social, que se lleva 40% del gasto público total (vivimos en un país con 40 millones de habitantes, 7 de los cuales tienen carnet de jubilado) y como segundo ítem subsidios a energía y transporte, que equivalen a la mitad de lo que se gasta en jubilados.
Pues bien, la mejora continua de los términos del intercambio está hoy en duda. El precio absoluto de la soja sigue siendo muy bueno, pero cayó 20% desde el nivel máximo.
3. Junto a la mejora de los términos del intercambio, la visión económica del Poder Ejecutivo se basa en apropiarse de stocks, que pertenecían al sector privado (fondos de las AFJP) o a “todos” (reservas del Banco Central).
Los stocks se agotan, como lo sabe el ama de casa que ve que los miembros de su familia sólo abren la heladera para sacar, o el general que sabe que no puede reponer los soldados que se mueren o las balas que se disparan. Salvo que se puedan reponer (lo cual supone la acción concreta de alguien, para el cual tiene sentido hacer el esfuerzo) o reemplazar por otros stocks. Nadie se chupa el dedo en Argentina y por consiguiente la inversión de riesgo se resiente, porque nadie se siente dueño de su fábrica o empresa, no importa lo que los empresarios y los líderes empresarios le digan a la presidenta de la Nación.
4. Junto a lo cual está el “estilo K”, mejor dicho, el “estilo M” (tolerado, al menos, por la presidenta de la Nación), según el cual la primera consideración que hace cualquier empresario en Argentina, que quiere llevar adelante un emprendimiento, es qué le parecerá al secretario de comercio. Quien amenaza en forma global y actúa en forma específica. Porque frena –cuando ya están en la Aduana- la importación de algunos productos (ahora le tocó el turno a los libros) pero el total de las compras al exterior no hace otra cosa que subir y no solamente en productos energéticos, resultado de la “política” llevada a cabo por el gobierno a partir de 2003.
5. La reactivación se detuvo y la inflación no disminuye. Si los problemas del crecimiento económico se solucionaran aumentando la demanda agregada, Argentina sería un país desarrollado. Todos los valores nominales de las variables, en su variación interanual, crecen entre 30 y 40% (más cerca de 40 que de 30). No obstante lo cual, como viene indicando Contexto, hasta para el INDEC la reactivación se detuvo hace algunos meses… y sin contar el impacto de Brasil. En cuanto a la tasa de inflación, bien medida, no hay ninguna indicación de que se esté morigerando. ¿Intentará el equipo económico solucionar el agotamiento de la reactivación aumentando más rápidamente aún el gasto público nominal y la oferta monetaria? A propósito: la autoridad monetaria tiene hoy entre manos cuestiones mucho más importantes que el reemplazo del general Roca, por algún otro compatriota, en algunos de nuestros billetes.
No es para desesperarse, es para remangarse, pensar y actuar. ¿Cómo y cuándo lo hará el gobierno? Esta pregunta se contesta en otra porción de este número de la newsletter, porque debe ser respondida desde la óptica gubernamental.
POSDATA 1. Amado Boudou se pronunció en contra del desdoblamiento cambiario, como se conoce al hecho de que el número de pesos que recibe el exportador, por cada dólar generado por ventas al exterior, depende del producto exportado (ejemplo: $ 4,24 para quien exporta soja, $ 8 para quien exporta arandelas). El anuncio debe haber puesto tristes a los industriales y también a aquellos que sueñan con un modelo donde hay que castigar al sector agropecuario, para favorecer al sector manufacturero, la “niña bonita” del modelo.
POSDATA 2. Mercedes Marcó del Pont afirmó que “la flotación administrada [del tipo de cambio] seguirá otros 4 años”.
(*) Director de Contexto (juancarlosdepablo.com.ar) y miembro del Consejo Asesor de Carta Política.
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