El rostro humano de la política
Por Francisco Delich (*)
Nuestros ríos están en grados de contaminación creciente (el Suquia ha sido abandonado, el Ctalamochita se cuenta junto con el Paraná entre los mas contaminados de Suramérica) y las ciudades, a las que dieron origen Córdoba y Río Tercero, comienzan a sentir sus efectos.
Sin ríos los pueblos se empobrecen cultural y materialmente, los vecinos son privados de bienestar y una de las mayores industrias cordobesas-el turismo- mas temprano que tarde sufrirá las consecuencias.
Córdoba ha sido desforestada y no hay medidas para plantar las decenas de miles de árboles que necesitamos para restablecer el equilibrio con la naturaleza. La fértil pampa cordobesa, las llanuras entre los ríos, nuestros cerros descarnados presentan un aspecto desolador de erosiones entre la indiferencia de los gobiernos. Una sociedad decente como queremos y necesitamos se construye reestableciendo el equilibrio con la naturaleza y con nosotros mismos.
Para defender nuestras tierras, nuestros ríos, nuestros árboles convocamos a los cordobeses a movilizarse y acompañar estas propuestas en las próximas elecciones provinciales.
No nos interesa presentar a los ciudadanos un catalogo de aspiraciones comunes vaciadas de contenido. Todo el mundo quiere más y mejor educación, mejor salud y atención en los hospitales, más y mejores oportunidades de trabajo. Pocos dicen como hacerlo y cuando tuvieron la oportunidad de concretarlo no supieron, no quisieron o no pudieron.
Por esa razón comenzamos por presentar el rostro humano de la política. Comenzamos por donde se debe comenzar a pensar la construcción de una sociedad decente que nos reconcilie con nuestros orígenes, con nuestras tradiciones cordobesas, con nuestro entorno y nuestro futuro.
Estamos transitando un irreversible camino hacia la sociedad planetaria de la información. Estamos capacitados para visualizarlo pero debemos acordar qué camino debemos recorrer entre múltiples opciones.
Nuestra Universidad nacional apenas dentro de dos años cumplirá cuatrocientos años y será saludada como una gloria de América y cinco años después al conmemorar el primer siglo de la Reforma Universitaria, como el estandarte de los nuevos tiempos.
Córdoba tiene en la Universidad todas las herramientas técnicas para repensarse como comunidad. Pero las reservas morales, la inteligencia, la pasión por contradecir al poder central, la innovación de los emprendedores, el humor y los libros, los creadores de belleza, los audaces que dejan sombras seguras y arriesgan en empresas grandes o pequeñas, están en toda la provincia.
Hemos logrado con esfuerzo consolidar una democracia que se mide en cantidad de votos. Queremos una democracia que se mida también por su calidad. Tenemos partidos políticos indispensable pero incapaces de romper los límites estrechos de ideas y enfrentamientos anacrónicos.
Venimos a contradecir. Somos vecinos que respetan todas las tradiciones partidarias pero promueven una coalición de voluntades que intentan convertir a los ciudadanos en sujetos activos de una Córdoba segura y confortable, amistosa y abierta con oportunidades para todos, sin excepción.
(*) Profesor Emérito y ex Rector de la Universidad Nacional de Córdoba y ex Rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Miembro del Consejo Asesor de Carta Política.
Categorias: Columnistas, Francisco Delich, Opinión









