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El espíritu que sostiene la reelección de Macri

[ 0 ] 3 agosto, 2011 |

Por Esteban Bullrich (*)

La espectacular victoria de Mauricio Macri en la primera y segunda vuelta electoral obliga a formular una simple pregunta: ¿por qué después de cuatro años de gobierno fue reelecto por más del 60% de los votos? La pregunta es importante porque no es lo mismo la elección de 2007 que la de 2011. En la primera el apoyo surge de la credibilidad por las promesas y expectativas que se formulan. La reiteración del apoyo en 2011 significa conformidad del pueblo de la ciudad por el cumplimiento de su gestión.

Los comentarios negativos sobre la elección quedan reducidos a palabras, porque la mayoría –ese supuesto que sostiene la democracia- ha dicho que esta conforme y quiere que siga por otros cuatro años. Esta renovación del mandato no supone que todo se ha hecho bien. Pero le abre al gobierno una expectativa formidable para que pueda mejorar y terminar lo que no pudo hacer.

Los balances contienen números, obras y porcentajes que los hace incuestionables. Pero el voto no se compone solo de la data dura que se puede medir y pesar. El voto de cada persona –esa partícula de la soberanía que le corresponde- incluye el compromiso y la esperanza de vivir en una sociedad en la cual prevalezca un espíritu determinado. Este valor inmaterial construye una mayoría o la destroza. Después de cuatro años este valor –en este caso el de la paz- alcanzó el 31 de julio pasado un nivel aún más alto que la promesa de hace cuatro años.

En medio de la crispación que domina gran parte de la política argentina el gobierno de la ciudad ha ejercido su mandato sin convocar jamás a la violencia y el agravio. Porque la paz social es la primera condición para que un sistema democrático perdure. La consecuencia de haber adoptado esta política no puede medirse en las encuestas, hasta que el día de la elección –la encuesta verdadera- la expresión de la voluntad popular dijo que quería seguir viviendo en este ambiente de concordia.

Otra de las columnas que sostienen la gestión es la presencia de la juventud en este esfuerzo. Los legisladores en funciones y los candidatos electos el 10 de julio pasado tienen el promedio de edad más bajo comparado con el resto de los otros partidos. Este hecho no es casual, el corazón de la propuesta es joven. No podríamos hablar del futuro si el promedio de edad de los actores tuviera que ver más con el pasado que con lo que vamos a hacer.

Estas miradas no desacreditan ni desmerecen las otras formas de medir la gestión de un gobierno. Pero pone el proceso electoral en un contexto más alto. Buenos Aires no es el distrito económico más importante y su presupuesto es el segundo de todo el país. Pero todos saben que es la vidriera más importante, interna y externa, de la Argentina.

 La reelección de Mauricio Macri es la victoria de un partido. Pero es también una convocatoria al futuro, al resto de las provincias y al gobierno de la nación, para “consolidar la paz interior”, ese principio muchas veces olvidado del preámbulo de la Constitución.

(*) Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires


Categorias: Columnistas, Esteban Bullrich, Opinión

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