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El desafío de gobernar y convivir con una inflación elevada

por Alfredo Gutiérrez Girault (*)

giraultArgentina vive desde hace largo tiempo en un régimen de inflación elevada. En el último cuatrienio, la tasa anual, utilizando como indicador el IPC de la Pcia. de San Luis  (que para ese periodo coincide con el IPC de CABA) fue 30,3%, vis a vis 4,9% del promedio de las economías en desarrollo. En el ranking mundial de inflación del 2015, nuestro país ocupó el cuarto lugar detrás de Venezuela, Ucrania y Sudán con 31,6%.

Además de estos datos duros hay una cuestión cualitativa: la elevada inflación se dio junto con una monumental distorsión de precios relativos (por caso los atrasos cambiarios y tarifarios), déficit fiscal récord (7,5% del PIB en 2015), déficit de cuenta corriente, caída de reservas y muy bajo crecimiento de la economía en general y del empleo en particular.

Este cuadro de situación obligaba a la nueva administración a realizar una significativa e impostergable corrección de precios relativos en el inicio mismo de su gestión. Ello, en un contexto de expansión monetaria de origen fiscal (por más que el ritmo de emisión se haya desacelerado es elevado), conllevaba el costo de una aceleración de la tasa de inflación sobre un punto de partida ya elevado.

Suponiendo tasas de 3,5% y 2,5% para mayo y junio, el primer semestre cerrará con una inflación de  26,3%. Asumiendo que la baja se consolida a una tasa media mensual de 1,8%  hasta fin de año, la inflación anual del 2016 será de 40,6%. Así, el año quedaría dividido en dos mitades: la primera con un ritmo de inflación anualizado del 60% y una segunda mitad de 25% (anualizado). En resumen, luego de un salto inicial, la inflación se moderaría manteniéndose  en niveles elevados aunque con una  estructura de precios relativos diferente que corregiría una parte sustancial, aunque no la totalidad, de las distorsiones  heredadas.

Pero una inflación del 25% anual sigue siendo una extravagancia, en cualquier comparación internacional: en el ranking mundial Argentina se ubicaría en el quinto lugar (la “pasaría” Yemen).

Es conocido (y sufrido) que la inflación elevada complica la vida de personas y empresas: perjudica a los perceptores de ingresos fijos, como asalariados y jubilados y provoca incertidumbre para los empresarios algunos de los cuales, afectados por el cambio de pecios relativos, atravesarán tiempos difíciles.  La duración de los contratos se ha acortado (salarios, alquileres),  generando un clima de volatilidad y permanente negociación y conflictividad.

Pero a su vez condiciona la efectividad de los instrumentos de política económica. Un ejemplo de actualidad ilustra el punto: con una tasa de interés nominal de 37,5% (como la que rinden hoy los LEBAC) y una inflación de 35% la tasa de interés real es 2%; con una tasa nominal de 6% y una inflación al 4% la tasa real de interés también es 2%. Sin embargo, para un mismo monto de deuda, la primera situación arrojaría una cuota muchísimo más alta que la segunda (por ello la propuesta del BCRA de la UVI).

Descartada la alternativa de bajar la inflación abruptamente a un nivel “normal” (sólo en 10 de 106 países emergentes relevados por el FMI la inflación supera el 10% anual), lo que resta es convivir con los problemas que suscita una inflación elevada, alentados en todo caso porque ésta vaya bajando gradualmente.

El gradualismo parece distribuir en el tiempo los costos pero no es gratuito. Es imposible ignorarlos. A lo sumo se los puede mitigar. Convivir con inflación elevada será como cruzar un desfiladero flanqueado por el riesgo de equivocar las dosis en el uso de los instrumentos (o por aún usar uno equivocado) que implique el peligro del retroceso. Ese es el desafío que enfrenta el gobierno. Para la sociedad argentina el 2019, año en que el programa oficial prevé que la inflación baje al 5%, luce tan lejano como la Tierra Prometida al pueblo hebreo cuando iniciaba su travesía por el desierto.

(*) El autor es Economista

(**) La pintura es de Sheila Golden

Categorias: Alfredo Gutiérrez Guirault, Opinión

Perfil de Alfredo Gutierrez Girault: Ver Perfil.

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