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Dólares: es la demanda, no la oferta

[ 0 ] 1 noviembre, 2011 |

Por Juan Carlos de Pablo (*)

Por favor, no me acuse de ignorar que las mismas razones que llevan a comprar, son las que llevan a no vender (o, si prefiere, a retener), porque me doy cuenta de que es así. Pero mantengo el título para preguntarme si el Poder Ejecutivo está enfocando correctamente la cuestión de la fuga de capitales.

Primero los hechos, siempre primero los hechos. Argentina es un país cuyos habitantes están acostumbrados (desde hace más de medio siglo) a ahorrar y atesorar dólares. Por consiguiente la fuga de capitales en sí misma no es noticia. Sí lo es –en la reciente ola- la persistencia del fenómeno en el tiempo (más de 4 años consecutivos) y su intensidad reciente (más de u$s 3.000 M. mensuales, a partir de agosto inclusive).

Las dudas electorales desaparecieron cuando el 14 de agosto se celebraron las elecciones primarias. En otros términos, nadie compró dólares desde entonces porque no sabía quién ganaría las elecciones del 23 de octubre pasado, y luego de esta última fecha nadie compró dólares porque pensaba que Binner, Alfonsín, Rodríguez Saá, Duhalde, etc., iban a ganar, pero fue reelecta Cristina Fernández de Kirchner.

Hasta aquí los hechos.

¿Qué hizo el gobierno en la materia, luego de las elecciones?

La presidenta de la Nación se reunió con Amado Boudou y Mercedes Marcó del Pont. Por ahora, más controles… Marcó del Pont se reunió con banqueros, para hablar de la suba de las tasas y el crédito a las empresas… El BCRA vendió u$s 90 M. Reservas brutas cayeron a u$s 47.800 M (lunes 24).

El BCRA vendió u$s 170 M. Marcó del Pont a banqueros: “En 2 o 3 semanas el mercado se convencerá de lo que decimos. Los depósitos volverán a subir y la demanda de dólares se calmará” (martes 25).

El BCRA vendió u$s 180 M. Fuga de capitales durante octubre, probablemente termine siendo de u$s 3.600 M… Decreto 1.722, del 25.X.11, en su artículo 1 dice textualmente: “Restablécese la obligatoriedad del ingreso y negociación en el mercado de cambios de la totalidad de las divisas provenientes de operaciones de exportación por parte de empresas productoras de petróleos crudos o de sus derivados, gas natural y gases licuados y de empresas que tengan por objeto del desarrollo de emprendimientos mineros, de conformidad con las previsiones del artículo 1 del decreto 2.581/64”. Este último artículo fue el que introdujo el control de los cambios, en el gobierno presidido por Arturo H. Illia. En el caso de las empresas mineras lo contrario del decreto 1.722/11 había sido dispuesto por el decreto 753/04, dictado por el entonces presidente Néstor Kirchner (miércoles 26).

BCRA: más restricciones para quienes compren más de u$s 250.000 por año. Y para extranjeros que participen en sociedades locales… El BCRA vendió u$s 180 M… El BCRA se endeudó con bancos centrales por u$s 3.000 M., para que las reservas brutas no bajen… Fuerte aumento de las tasas de interés… Destraban la exportación de trigo (jueves 27).

Al comprar dólares, la entidad financiera que los vende chequeará “on line” con la AFIP, quien autorizará la operación en función de monto, ingresos y patrimonio del demandante de divisas… El BCRA vendió u$s 140 M… Reservas brutas de u$s 47.582 M… Pesce (vice BCRA): “comprar dólares es mal negocio” (viernes 29).

La base del diagnóstico debería ser la siguiente: cuando el sector privado quiere atesorar por lo menos u$s 3.000 M. por mes (aproximadamente u$s 150 M. por día hábil), “todos” compran. Consiguientemente las explicaciones no pueden ser específicas sino generales. Se compran dólares porque se los encuentra relativamente baratos, porque demasiados pesos “queman” en las manos, y porque la contundencia de las urnas no oculta la forma en la cual el oficialismo maneja los aspectos económicos de la realidad, y por consiguiente a la luz de la crisis internacional, el agotamiento de la reactivación y el entusiasmo con el cual este gobierno echa mano a stocks para tapar agujeros, mejor “abrir el paraguas”.

¿Razonará de esta manera el equipo económico? A juzgar por las medidas adoptadas, por ahora al menos no parece.

Hacen declaraciones en las que nadie cree (la situación se va a normalizar sola, es un mal negocio comprar dólares, etc.), fuerzan el aumento de la oferta de dólares por parte de petroleras, mineras y trigueras (¿no es gracioso que el trigo acumulado y que “no tenía precio”, que hasta la semana pasada era esencial para asegurar el abastecimiento interno, ahora se podrá vender sin problemas?) y obligan a preguntarle a la AFIP por cada operación de compra de divisas (si el sistema “se cae”; ¿viviremos en las instituciones financieras situaciones como las que se viven en los aeropuertos cuando los vuelos se cancelan, sin dar explicaciones? Sin llegar a tanto; ¿en base a qué criterio puede evaluarse la relación entre compra de dólares, ingresos y patrimonio del contribuyente? Pregunto porque es fácil construir un caso absurdo, pero en la práctica la mayoría no van a ser así).

La profesionalidad, esa que parecen querer eliminar de las facultades de ciencias económicas algunos de los que pretenden modificar los planes de estudio, dice lo siguiente:

Este gobierno no tiene ninguna chance de mejorar su credibilidad. Porque no comenzó ayer, sino el 25 de mayo de 2003. De manera que recomendar un “shock de confianza” para solucionar la cuestión de la fuga de capitales, es más o menos como recomendarme a mí que use corbata.

Forzar la liquidación de divisas, complicarle operativamente la vida a quienes las quieren comprar (como si a partir de ahora, en las farmacias, hubiera que comprar Viagra gritando y no de manera disimulada), tiene patitas cortas. A pesar de toda la contabilidad creativa las reservas brutas del BCRA siguen cayendo (las netas, no te digo nada).

En estas condiciones, la cuestión de la demanda de dólares se enfrenta actuando –en el corto plazo- sobre las tasas de interés, pero fundamentalmente sobre el tipo de cambio y sobre la oferta de pesos. Los pesos que entran al BCRA cuando éste vende dólares, pero vuelven a salir cuando no puede renovar Lebacs y Nobacs a su vencimiento, equivalen a un caño roto y el proceso no tiene límite.

Alternativamente, la cuestión se enfrenta introduciendo explícitamente el control de cambios, es decir, restringiendo la venta de divisas a las importaciones esenciales (ejemplo: penicilina), y que el resto se canalice por el mercado azul, negro o del color que se quiera denominar.

Como vengo diciendo, estamos delante de la primera cuestión que el Poder Ejecutivo en general, y el equipo económico en particular, tiene que enfrentar desde el fallecimiento de Néstor Kirchner. Por ahora seguimos en el camino de ida, pero parte de las razones por las cuales mi tía Carlota está comprando dólares, es la percepción de que “algo” tiene que pasar y no dentro de meses sino dentro de poco tiempo. El vicepresidente del BCRA Pesce debería haber dicho que en los últimos años comprar dólares fue un mal negocio, lo cual es cierto; pero la gente no compra dólares por lo que fue o no fue, sino por lo que cree que viene.

(*) Director de Contexto (juancarlosdepablo.com.ar) y miembro del Consejo Asesor de Carta Política.

Categorias: Columnistas, Juan Carlos de Pablo, Opinión

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