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De Fútbol para Todos a Fútbol para la Cámpora

[ 0 ] 11 septiembre, 2014 |

Por Roberto Starke (*)

(A modo de reivindicación de Julio Humberto Grondona)

Nunca fui deportista. Mucho menos futbolero. Miro al fútbol desde la política, donde deporte y poder confluyen en una síntesis muchas veces explosiva.

Don Silvio Berlusconi se propuso conquistar el poder en Italia, para lo cual, comenzó acumulando empresas y financieras, y a continuación fue monopolizando los medios (televisión, radio, diarios, revistas y editoriales). Pero comprendió que su popularidad no le alcanzaba para ganar elecciones, para ser “popular”. Lo consiguió comprando el club Milán y obteniendo campeonato tras campeonato en Italia y en Europa.

El “efecto Berulsconi” pasó a ser un caso de estudio para los analistas políticos y por supuesto para los actores y operadores de la política.

Se trasladó a nuestro medio: primero, con Macri, que logró la presidencia de Boca con el propósito de que sea su trampolín para la jefatura porteña y luego apuntar a su proyección nacional.

Boca logró convertirse durante su presidencia en un club exitoso en la Argentina, en Sudamérica (según tengo entendido ganó 4 copas Libertadores) y en el Mundo (ganó dos veces la final en Japón ante los poderosos Real Madrid y Milan).

¿Fue producto de la gestión la de Macri? (de eso se ufana en su libro “Pasión y gestión”) ¿El héroe fue acaso su DT, Bianchi? ¿Los jugadores? Sí, ellos hicieron ganar a Boca (ningún otro equipo de la primera década de los 2000 fue tan exitoso), pero Boca fue el equipo de la convertibilidad. Sin el 1=1 de ninguna manera hubiese podido tener y sobre todo mantener el equipo que logró los campeonatos. La mayoría de aquellos jugadores no hubiesen durado más de una temporada en Boca sin haber sido vendidos al exterior.

Hoy: Massa creyó necesario ser presidente de Tigre, además de intendente, otro tanto hicieron Aníbal Fernández con Quilmes, Moyano en Independiente y Tinelli en San Lorenzo. ¿No les alcanzaba con el poder, la popularidad y el éxito que tenían en sus actividades? No. La verdadera “popularidad” la da el fútbol, inclusive, más que la televisión o el espectáculo.

Habría que agregar muchos casos de intendentes que “apoyan” al club de su localidad: el más resonante es Defensa y Justicia, de Florencio Varela, que está jugando en la primera división. Pero, ¿cuál es el eje que constituye al futbol en una actividad tan rentable políticamente hablando y tan cara en términos económicos y de negocios?

1. El fútbol como actividad, deporte y espectáculo es inviable financieramente. Los recursos de los clubes provienen de las cuotas de los socios, de las entradas a la cancha, de la televisión, de los sponsors y de la venta de jugadores.

Veamos:

• La cantidad de socios con la correspondiente cuota social difícilmente cubran más del 10 al 20% de los gastos del club (téngase en cuenta que muchos clubes además tienen gastos fijos para sostener otras actividades deportivas: pileta, básquet, tenis, gimnasia, etc.)

• La cancha: las recaudaciones son bajas en la mayoría de los partidos (los socios en su mayoría no pagan) y el monto recaudado está condicionado por los altos costos de adicionales para la policía (que se paga en efectivo, antes de empezar el partido) que fija la cantidad de efectivos necesaria para que el partido se juegue. Este gasto disminuyó significativamente al impedirse el acceso de los equipos visitantes.

• Los sponsors, para los clubes que no son de primera línea cubren solo servicios: transporte de ómnibus, indumentaria deportiva, etc. No aportan recursos económicos en dinero.

• La venta de jugadores: en su mayoría, los jugadores de categoría pertenecen a un “fondo de inversión” o sea, un grupo de personas que pusieron dinero para tener su “pase”, de modo que el jugador pertenece al club sólo en un porcentaje. Si sale de las inferiores, hay que tener en cuenta el costo que irrogó al club formarlo y en qué medida el padre no transó con representantes o intermediarios.

Más allá de corrupción que pueda haber en el manejo de los clubes, los recursos “normales” no alcanzan para sostenerlos.

2. Recursos riesgosos

El gran recurso, hoy, es la televisión, en manos del Estado, pero el déficit crónico de los clubes, que no pueden sostenerse, hace que el subsidio deba ser cada vez mayor. Basta ver las erogaciones de Fútbol para Todos.

Está en espera el controvertido “prode bancado”, con el apoyo de Cristóbal López. Pero tiene la oposición de clubes grandes, por conflicto de intereses, entre otros del presidente de Boca, Daniel Angelici.

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