Hay propuestas
Por Hugo Martini
El problema es si pasamos nuestro tiempo centrados en lo que nos diferencia, o nos comprometemos en un esfuerzo -un esfuerzo sostenido- para encontrar un territorio común”. (Barack Obama. Universidad del Cairo. Junio 4,2009).
La política argentina esta dominada por la división y el resentimiento, “por echar la culpa a otros por lo que pasa, por considerar las diferencias y no encontrar lo que nos une” (Obama). Este fenómeno no es patrimonio exclusivo del gobierno, existe en vastos sectores de la sociedad y en calificados dirigentes de la oposición.
Para ayudar a encontrar ese territorio común un grupo de legisladores, ex legisladores y candidatos de diferentes partidos –a título exclusivamente personal- se estuvieron reuniendo desde diciembre pasado. El resultado fue el Acta del Consenso Republicano firmada el 19 de mayo pasado y una solicitada publicada esta semana y la anterior en los diarios La Nación y Clarín, cuyo texto puede leerse en esta misma edición.
Hay Propuestas –el nombre de la solicitada- tiene dos objetivos:
- Contestar a la más común de las expresiones populares de la argentina política: “el gobierno es lo que es, pero la oposición no propone nada”.
- Reunir a dirigentes políticos de distintos partidos quienes, sin comprometer a los mismos, coinciden en 18 puntos en los que sostienen que sí, hay propuestas. La mayoría de estos dirigentes no habían firmado en el pasado ningún documento político conjunto.
Hay Propuestas no es, obviamente, un programa de gobierno. Es un acuerdo básico de coincidencias institucionales para facilitar el diálogo entre dirigentes de diferentes partidos. Estos mismos dirigentes no compartirán, con seguridad, muchos puntos y objetivos del resto de la agenda política.
Hay Propuestas es un intento -casi insensato, considerando el grado de crispación entre los dirigentes- para construir un territorio común en el cual la argentina política de diferentes colores pueda vivir sin mezclarse y sin matarse.
Nunca como ahora el sistema democrático estuvo más firme en el corazón de la sociedad argentina. Nadie imputa sus desventuras personales o atribuye sus éxitos a la democracia. Al mismo tiempo, nunca como ahora, el desprestigio de los dirigentes encargados de liderar este sistema había alcanzado picos tan altos.
Consenso Republicano es un esfuerzo para cerrar esta brecha, porque ningún sistema puede sobrevivir en medio de semejante contradicción.
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