Escenarios 2009
Por Hugo Martini
El año que acaba de empezar tendrá, hasta las elecciones de octubre, un “tiempo político” de sólo diez meses. Los siguientes ocho puntos son algunos escenarios para este tiempo -no necesariamente complementarios-, una especie de ayuda memoria para los que tienen que tomar decisiones.
- Fragilidad es la característica diferencial de este proceso en relación a otros del pasado. En la Argentina, ha regido durante muchos años el principio irónico con el que los mejicanos describen a su sociedad: para los amigos todo, para los enemigos ni justicia y para los demás, la ley. Toda la diferencia actual –además del estilo y los discursos- es que el poder político estuvo sostenido, desde Alfonsín a Duhalde, en una cuota muy alta de solidaridad política y personal. Hoy, el cien por cien de ese apoyo esta basado en intereses.
- Durante estos diez meses continuará una experiencia confusa que empezó hace casi seis años: el Gobierno parece la oposición. Ningún opositor protesta más que el gobierno.
- Como en una expresión surrealista, el Gobierno acusa de todos los males argentinos a ciertos sectores de la sociedad quienes –según él- seguirían ejerciendo el poder real. En esta categoría incluye a jueces, partidos políticos, dueños de medios de comunicación, organismos internacionales de crédito y consultores económicos.
- Según este esquema, de un lado está la oposición sentada en la Casa de Gobierno y en Olivos y, del otro, los sectores de la sociedad responsables de la inseguridad, la deuda, la inflación, la pobreza y la marginalidad.
- ¿Qué está haciendo la oposición?
- Esta es la pregunta más repetida y encantadora en las conversaciones de los argentinos. La respuesta es que la oposición no hará nada, porque no puede, hasta las elecciones de octubre.
- Recién hacia fin de este año sabremos si la oposición tuvo éxito y el Gobierno deja de tener la mayoría que le aseguró, excepto en la Resolución 125, la sanción de cuanto proyecto mandó al Congreso.
- El alejamiento de funcionarios y legisladores de izquierda extrema, desde Tumini a Bonasso, no deterioran sino que fortalecen la posición del Gobierno. Han sido funcionarios o legisladores de un gobierno, sin cuyo apoyo no tienen influencia alguna.
- Nadie debería leer que estas deserciones contribuyen al debilitamiento del Gobierno sino todo lo contrario: lo acercan a los objetivos tradicionales del Justicialismo y la CGT.
- En estos diez meses es probable, además, que el Gobierno empiece a caminar por la vereda de enfrente de las diferentes expresiones piqueteras. No es casualidad que el Gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri y, también, el Jefe de Gabinete Sergio Massa se hayan ubicado en esta línea en cuanto al piquete que mantiene cortado desde hace dos años el paso fronterizo con Uruguay, en Gualeguaychú.
- A veces es necesario recordar lo obvio: en octubre habrá elecciones legislativas, no cambiarán ni el presidente, ni los gobernadores ni, en general, los intendentes.
- Es un error mirar estas elecciones sólo desde la perspectiva de la provincia de Buenos Aires, en el sentido de que todo se resolvería en ese distrito. Se elegirán 129 diputados nacionales pero nada más que 35 por Buenos Aires. O sea, uno de casi cuatro votos se emitirán afuera de la provincia. Solo los cuatro distritos que le siguen –Santa Fe (9), Córdoba (9), Mendoza (5) y Capital Federal (13)- elegirán 36.
- Sería bueno hacer algunas preguntas: ¿En estos cuatro distritos ganará Kirchner? ¿El rechazo actual de la clase media hacia el Gobierno se mantendrá y se hará efectivo en las elecciones de octubre? ¿Este rechazo se “derramará” hacia otros segmentos de la sociedad?
- La concentración del poder en manos del ex presidente es un tema de política interna, indiferente al interés del resto del mundo sobre la Argentina. Es un error imaginar otra realidad, suponiendo preocupaciones que ni existían –hace 20 años- en el marco de la guerra fría.
- Dentro de este cuadro de situación el nuevo director de la AFIP puede abrir una profunda investigación sin límites sobre el sector rural o sobre cualquier otro contribuyente; las autoridades pueden atacar todos los días a los medios de comunicación y, también, algunos funcionarios pueden utilizar todos los insultos imaginables para lanzarlos contra la oposición.
- Al mismo tiempo, el Gobierno puede alcanzar acuerdos con el FMI, el Club de París y los holdouts, los acreedores que no aceptaron la propuesta para salir del default. Como efecto de estos hechos el implacable Juez de Nueva York Thomas Griesa, quien mantiene embargados fondos argentinos en los Estados Unidos para proteger los intereses de esos holdouts, se olvidaría del país ordenando el archivo de la causa. La Argentina dejaría de ser un expediente en su Juzgado.
- Mientras tanto, las tarifas de los servicios públicos –con el acuerdo del FMI- se ajustarían hasta el nivel de rentabilidad razonable que piden las empresas desde hace ocho años.
- ¿Qué puede ocurrir si encuestas serias –las hay- muestran entre marzo y abril que el nivel de popularidad de Néstor Kirchner asegura para el Justicialismo una derrota en octubre?
- En este caso, es probable que la conmoción política más importante no venga desde la oposición sino desde el interior del Partido Justicialismo. No desde las deserciones personales, ya producidas o futuras, sino desde la estructura formal e institucional del Justicialismo y de la CGT.
- El peronismo, a lo largo de su historia, ha perdido pocas y ha ganado muchas elecciones. Pero nunca se sentó seis meses antes –tranquilo- resignado a perder.
- La Argentina se ha transformado en una inmensa sala de entretenimientos en la cual los temas, las noticias y los debates aparecen y desaparecen a gran velocidad.
- Se ha discutido, apasionadamente, desde las inversiones chinas hasta el tren bala, pasando por el diseño de maravillosos planes de seguridad –desde Béliz a Arslanian- que no tuvieron la oportunidad de fracasar, porque nunca se pusieron en marcha.
- El último entretenimiento se llama Carlos Reutemann. Si un extranjero advirtiera la atención que los argentinos dedican a este tema pensaría que el país no tiene ningún problema. Solo de esta manera puede explicarse que la política haya quedado atrapada por las declaraciones de un senador que dice estar pensando ser candidato, dentro de 33 meses.
En el proceso de toma de decisiones habría que separar las fábulas del mundo real. Este es un trabajo para dedicarle tiempo, tiene costos muy bajos y parece imaginado para la sociedad civil que votará en octubre. Nadie debería esperar, para esta tarea, aporte alguno del gobierno.
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