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Calidad y federalismo: objetivos de la Educación

[ 0 ] 22 diciembre, 2016 |

por Esteban Bullrich (*)

BULLRICHEl 10 de diciembre se cumple un año de gestión bajo el gobierno de Mauricio Macri. Parece un momento de balance y reflexión. En materia educativa hay dos objetivos que estamos cumpliendo y que seguiremos cumpliendo: calidad y federalismo. ¿Qué significan estas dos palabras? Que uno nazca donde nazca, sin distinción de lugares o recursos económicos, tendrá las mismas oportunidades de tener una escuela de excelencia cerca de su casa.  Sarmiento decía: “todos los problemas son problemas de educación”. La idea es válida, la hemos repetido y sigue vigente. Pero no alcanza, debemos ponerla en un contexto mayor.

Cuando empezó el último tercio del siglo XIX el 77% de la población mayor de 14 años era analfabeta. En el último censo de 2010 solo el 1.92% estaba en esta categoría. Pero hay una realidad que no viene de las estadísticas ni del “relato”: un amplio consenso, desde los académicos hasta la gente que camina por la calle, sin distinción de ideas políticas, dicen que la educación en la Argentina no anda bien. Nuestras respuestas son dos: (1) no miramos para atrás, no importa por qué se produjo este deterioro y (2) cómo cambiamos, cómo mejoramos esta realidad.

En estos últimos doce meses hemos empezado a construir tres columnas y las seguiremos construyendo, porque el trabajo es más largo que el tiempo de un gobierno.

Primero.

No alcanza con saber leer y escribir, hay que mejorar sustancialmente la calidad de la educación. El primer acto es medir. Estamos creando algo parecido al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Necesitamos un INDEC Educativo, que nos diga cuántos jóvenes no estudian ni trabajan, cuántos estudiantes empiezan la escuela primaria, secundaria o universitaria, cuántos no terminan lo que empiezan, cómo es el nivel de esa educación que cuando terminan la escuela secundaria la mitad no entiende lo que lee, cuál es el nivel actualizado del conocimiento de los docentes. Necesitamos –sin cambiarla- una ley tan trascendente como la 1420, que lleve a la educación argentina –gobierno, maestros y estudiantes- al nivel del fenomenal desarrollo tecnológico y de las comunicaciones que está sacudiendo el mundo desde hace tres décadas.

Segundo.

Necesitamos que la ley o las leyes que se aprueben se mantengan en el tiempo y se transformen en una Política de Estado. No queremos que esas leyes se voten por mayorías mínimas ni quórum estricto: debemos llegar a un acuerdo, a un amplio consenso porque su cumplimiento se extenderá, necesariamente, bajo otros partidos y gobiernos.

La política es acuerdo, disenso, es buscar el punto posible entre dos extremos porque el ideal absoluto no es parte de la escala humana. En los últimos doce meses el gobierno del presidente Macri consiguió que se aprobaran 70 leyes nacionales, sin disponer de mayorías parlamentarias. Este cuadro no habla del gobierno ni de la oposición, sino de un nuevo nivel de la civilización política. ¿Por qué no vamos a lograr que la educación cruce también ese puente de acuerdos y consensos?

Tercero.

Todos lo saben, la Constitución Nacional habla en su artículo primero de un país federal. Todos saben también que muchas veces esa expresión fue letra muerta. La tercera columna la estamos construyendo con las provincias, la seguiremos construyendo con ellas o no la podremos construir.

El primer y fundamental paso se  dio en febrero pasado, con la Declaración de Purmamarca, Jujuy, cuando consensuaron los representantes de los 24 distritos del país los ejes para llevar adelante un plan educativo nacional. Pero hicimos algo más que viajar reiteradamente al interior de la Argentina, sacamos las reuniones del Consejo Federal de Educación de Buenos Aires –constituido por los Ministros de Educación de todas las provincias – y lo llevamos en el mes de febrero a Jujuy, en abril a Santa Fe, en mayo a La Rioja, en junio a Tucumán, en agosto a San Luis, septiembre a San Juan, en octubre a Chubut.

La educación es probablemente una de las áreas más conflictivas en el mundo de la discusión de las ideas. Pero, en medio de este debate, puede haber un acuerdo básico que consista en que el objetivo común es sacar a los chicos de la ignorancia dándole instrumentos para pensar. Esa capacidad los hará libres.

(*) Ministro de Educación y Deportes de la Nación

(**) La pintura es del Lawrence Mural Arts Program

Categorias: Columnistas, Esteban Bullrich, Opinión

Perfil de Esteban Bullrich: Ver Perfil.

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