Del Sel, con el “appeal” de Ronnie
Por Felipe Yofre (*)
Jorge Luis Borges nos enseñó que “los astros y los hombres vuelven cíclicamente” (así como las tendencias de los que votan, añadiría) y me parece que esto es válido en las semejanzas que existen entre Ronald Reagan y Miguel del Sel, dos actores que accedieron a la política con discursos simples y llegadores; dotados de un fuerte “appeal” (simpatía) y que dejaron de lado en sus campañas la condición fatua de la oratoria.
En la Carta Política de hoy se analiza este caso y otros – Reutemann, Scioli, Narváez (antes Palito Ortega) – en cuanto a la extendida creencia de que los políticos “son otra cosa”. Este preconcepto generalizado del “cursus honorum” fue lo que impidió a una generación de dirigentes (muchos de ellos sobresalientes y preparados desde el vamos para el ejercicio del gobierno) entender el fenómeno peronista en la década del 40 y participar de él.
Analizando el voto a del Sel en los distintos departamentos santafecinos, se advierte que el suyo ha sido un voto conservador popular, porque lo habían emitido el sector rural y la gente más humilde, olvidada desde siempre por los políticos profesionales; relegada al contacto con los “punteros” y visitada solo cuando se aproxima el acto electoral. En esta Santa Fé que alumbró el “grito de Alcorta” hace 100 años (1912) y que va a conmemorar los primeros 80 años del gobierno demócrata progresista de Luciano Molinas en 1932 y la senaduría de Lisandro de la Torre.
Volviendo a Ronnie y a su histórica victoria en California de 1966, fue candidato republicano después de la derrota nada menos que de “Dick” Nixon a Gobernador en 1962. Su apoyo electoral provino de demócratas desencantados (no olvidar que Reagan fue antes afiliado a ese partido); de poderosos millonarios (Bloomingdale por caso) que vieron en él (como General Electric) al portavoz de sus intereses y vastos sectores independientes y sindicales del “Golden State”. Ronnie fue Secretario de la Asociation Actors Guild y condujo al gremio a una huelga tremenda en Hollywood).
La caricatura que ilustra esta nota lo rescata con su sombrero de “cow-boy” (encarnó a muchos en sus películas clase “B”) junto a su mujer Nancy Davis, central en su vida y de Frank Sinatra. En el cielo están los conductores de las dos “big bands” blancas de las que Frank fue “crooner” (Tommy Dorsey y Harry James), sin perjuicio que también grabó con otros grandes morenos, por caso Duke Ellington y Count Basie. En ese dibujo falta Barry Goldwater, senador por Arizona, candidato republicano en 1964 derrotado por Lyndon Jhonson, y verdadero mentor conservador de Reagan.
Frank Sinatra, antes que fuera consagrado Reagan Gobernador, lo despreciaba privada y públicamente a través de solicitadas junto a otros colegas (Sammy Davis, Dean Martin, Peter Lawford, miembros de los “rat packs” de Kennedy hasta acercársele a Reagan en 1970 y apoyar su reelección para gobernador en Sacramento. Lo acompañó también a la histórica convención de Detroit en 1980 (una de las más conservadoras que se recuerde) que consagró el “ticket” Reagan-Busch, padre. Desde entonces empezó una intensa relación que incluyó la participación de Sinatra en shows en la Casa Blanca.
Es de esperar que estos antecedentes sirvan para advertir los profundos cambios que se han operado en la naturaleza de la conducción política que permite catapultar a las más altas dignidades a personajes que no son “propia tropa” de los partidos.
El talentoso y agudo Julio Bárbaro acaba de escribir en Clarín un artículo que produjo escozor entre sus compañeros de toda su vida. En el mismo y hablando de la forma convencional de hacer política dice: “el mensaje de la sociedad es que se está cansando de nosotros” a la que completó con un “el voto peronista se nos está yendo…”
¿A donde me pregunto? y contesto: a nuevas figuras como Del Sel, que como el “besuqueiro” carioca no perdona ósculo; que entra a las casas humildes llevándoles esperanza; que enfatiza su condición artística diciendo “ me metí en política porque es el único escenario donde puedo concretar los sueños de la gente…”
La gente, que al decir de Homero Manzi: “y que se te arrimaba porque te duele como propia la cicatriz ajena”, como sentenció el “barbeta” en su tango Discepolín…
Ojala que no cambies Miguel, porque desde mi cielo imaginario Frank y Ronnie te van a cantar la irrepetible “the best it´s yet to come” (lo mejor está por venir) cuando vos y otros concreten en los hechos los grandes sueños de quienes te precedieron.
(*) Conservador Popular Porteño
Categorias: El corazón al Sur, Felipe Yofre









[...] Esta discriminación no es nueva y no es un invento argentino. En 1967 asumió como Gobernador de California Ronald Reagan, un actor de películas clase B, con una imagen secundaria como portavoz de mensajes publicitarios de General Electric. [...]