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Combatiendo al Capital

[ 1 ] 18 agosto, 2011 |

Por Felipe Yofre (*)

¿Fue una licencia poética?

Antes de escribir esta nota pensé en un tango de Eladia Blázquez – “Sin piel” – que dice, “Ya sé… llegó la hora de archivar el corazón /de hacer con la ilusión que no me va a servir / un lindo paquetito con una cinta azul / guardarlo en un baúl y no volverlo a abrir…”. También en otro título del venero popular: “Seguí su consejo”. Ahora lo volví a abrir para escribir sobre la expresión del título y la caricatura de Raúl Perrone que ilustra esta columna.

La caricatura tiene su historia. La mandé componer a fines de los 80 y su original está en poder de Arnaldo Etchart que por entonces aspiraba a gobernar Salta y también presidir la Unión Industrial. El bodeguero se presento a elecciones y no fue electo, pero quedó en su galería este testimonio.

Lo curioso del dibujo de Perrone ( es anterior a la Revista “La marcha peronista” que pergeñó Julio Nudler años después), donde se interpreta el célebre párrafo “combatiendo el capital” con una  evaluación de los discursos y documentos de Peron efectuado por Lotersztain y Castelluccio. Etchart invocaba el argumento de la “licencia poética” en sus arengas como una afirmación principista y así lo consigné en el verso que ilustra la caricatura. Una síntesis entre el capital y el trabajo en la que fijaba su posición partidaria e industrialista.

Con respecto a este tema, analizando los textos y la época,  mis vivencias personales, (“te acordas de la Plaza de Mayo/ cuando el que te dije salía al balcón”) pienso que en el primer tramo de su trayectoria política el General  encontró un “sparring” (su estilo era el de confrontar para luego acordar) y al capital lo encarnó Spruille Braden, hombre de Nelson Rockefeller y Embajador de Estados Unidos en 1945. Como recuerda Miguel Angel Scenna, el Embajador se convirtió en un cuasi jefe de partido a plena luz del sol, rodeado de “políticos de la época, irremediablemente desubicados de la realidad, vetustas figuras decimonónicas”.

Un informe fechado el 9 de enero de 1946 por su sucesor al frente de la Embajada – John Moors Cabot – contradice a Braden y es previo a la elección de Febrero del mismo año que consagró Presidente a Perón. En el mismo sostenía, refiriéndose al  plan social que brindaba mayores ingresos a millones de trabajadores, que “en un país donde los bienes económicos están mayormente en poder de la plutocracia egoísta y de los extranjeros este programa tiene que tener una amplia resonancia” y al referirse a la oposición señalaba que “carecía fatalmente de liderazgo, cohesión y organización” añadiendo que “en un país donde las lealtades personales son tan importantes la falta de un líder es una desventaja democrática muy seria” .

Destacaba también Moors Cabot que la reforma era necesaria e inevitable, porque existía una gran desigualdad social. A esto añado el informe del Embajador inglés de la misma época, Sir David Kelly que se refería a Perón como dispuesto a efectuar transacciones comerciales pero “el odio histérico de los ricos y la mal aconsejada campaña de Braden lo impidieron.”

Muchos años pasaron hasta el abandono por parte del Lider de una posición “atípicamente belicosa vista la totalidad de su trayectoria política” hasta llegar al “león herbívoro”, que se insinúa en la entrevista con dirigentes conservadores en 1953  a quienes califica de “caballeros” liberando presos políticos a su pedido. Les recuerdo que Perón siempre tuvo clara la importancia del poder y sus atributos reclamando del antiguo “establishment” un reconocimiento que de movida le negaron.

Este cambio no fue suficiente para impedir su derrocamiento en 1955.

Han pasado ya casi 70 años de estos episodios y a la luz de los guarismos electorales últimos se percibe que mucho ha cambiado el país desde entonces. Se ha producido un recambio generacional con mayor protagonismo de los jóvenes (no me refiero a “la Cámpora”). Tampoco se combate al capital con la virulencia de ayer atribuyéndole todos nuestros males sino que procura atraérselo fuere cual fuere la corriente histórica a la que se pertenezca y hasta los socialistas aceptan de alguna manera la economía social de mercado. Las tajantes divisiones entre derecha e izquierda se han ido superando por la  realidad concreta de las “efectividades conducentes”.

Subsisten sí y acentuadas, las grandes diferencias económicas entre los sectores sociales y la inseguridad. Erradicarlas deberá ser una política de estado y una bandera común a todos.

Apelo para el final al cantor Alberto Gómez y con él digo: “ hoy que tengo la cabeza, cubierta con tanta nieve…” porque la marcha, mas allá del tiempo transcurrido, sigue sonando en plenitud con o sin “licencia poética”.

(*) Conservador Popular Porteño

 

 

 

Categorias: El corazón al Sur, Felipe Yofre

Comentarios (1)

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  1. Tracen dice:

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    Tracen
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