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De Fútbol para Todos a Fútbol para la Cámpora -

[ 0 ] 11 septiembre, 2014 |

¿Cuánto aguantará el esquema de “sociedades civiles” para todos los clubes afiliados a la AFA?

Es evidente que una salida es convertir a los clubes en “sociedades anónimas” pero le haría perder poder a la entidad que nuclea a los clubes de fútbol. Los ejemplos de Inglaterra, donde empresarios rusos son dueños de los grandes clubes, y de Francia, donde lo son los árabes (Paris Saint Germain), son un toque de atención. España contó con poderosos sponsors árabes (Qatar Airways en la camiseta del Barcelona).

Un atajo podría ser mantener la “sociedad civil” concesionando el club a un “fideicomiso”, o sea, por un grupo empresario que se haga cargo del fútbol del club por una determinada cantidad de años.

Al respecto, algo se quiso ensayar con Jorge D’Onofrio en River cuando en las pasadas elecciones apareció asociado al grupo Werthein que tenía ese proyecto bajo el brazo. Su derrota frente a Passarella (apoyado por Grondona, que lo prefirió como mal menor, y Néstor, sí, Néstor K) le impidió lograr ese objetivo. Ante el fracaso deportivo de Passarella, finalmente D’Onofrio logró la presidencia, esta vez asociado con Brito (su hijo es vice) y Eurnekián (su pollo Patanián, es otro vice). Veremos qué inversiones logran para River, que por ahora, se sigue manejando gasoleramente.

He aquí la razón de porque Julio Grondona era TODO en la AFA: presidente que organizaba y controlaba los campeonatos, las finanzas, el referato, las sanciones disciplinarias, la seguridad, etc. Creó un verdadero sistema a su imagen y semejanza. Lo dotó de poder político y lo rodeó de un clima “de familia” que lo asemejaba a una mafia. No era para menos. Todo “sistema” para sobrevivir tiene que contar con distribución de poder que le permita a “todos ser parte y al mismo tiempo sentirse uno”.

La mayoría de los clubes “chicos” del gran Buenos Aires y podría decirse que la gran generalidad de los del interior del país existen gracias a la AFA, que siempre los apoyó y sostuvo financieramente.

Tengo la impresión de que es imposible sostener el “Grondonismo” sin Grondona. Sus métodos eran inherentes a su persona y a su enorme capacidad como dirigente. No lo juzgo éticamente sino por sus resultados y en función de sus representados. No es fácil ni sencillo “armar un estructura” y sostenerla en el tiempo. Grondona lo hizo, con su más y sus menos. Con muchas arbitrariedades y pocos escrúpulos. Necesitaba ser amado y temido por los suyos y para eso no le tembló el pulso para darle a la institución que presidía todas las ventajas. Convengamos que llegar a ser y mantenerse como muy influyente vicepresidente de la FIFA es un logro que difícilmente pueda repetir el fútbol argentino.

Grondona solía decir que el fútbol es pasión-deporte-negocio, y que la clave consistía en conciliar y equilibrar a los tres. Se perfilan varios escenarios sucesorios en una transición difícil y escabrosa:

1. El grondonismo a ultranza: poco viable a mediano plazo, es decir, más allá del próximo octubre; con el creador muere su accionar;

2. La conciliación de intereses, donde pueden tener influencia los grandes clubes: pero ninguno de los cuales está en manos de allegados a la Casa Rosada, hoy algo mas que necesario para sobrevivir. A esto se añade, me dicen, las oposiciones de los clubes “chicos”;

3. La búsqueda de un candidato de transición por un año hasta que se defina el panorama político.

4. Dar el golpe e inevitablemente crear un “nuevo sistema”. Para ello se necesita un liderazgo innovador y revolucionario que no equivale a decir justo y equitativo.

Este es el recurso al que con gran probabilidad apelará el gobierno nacional, el proveedor del “lubricante” vía Fútbol para Todos, de esta fabulosa máquina del fútbol argentino.

El primer paso, ya lo dio: el allanamiento de la AFA usando a la Graciela Ocaña para el logro de sus fines.

Segundo paso: intervenir las finanzas de la AFA por orden judicial, bajo la forma de veedor, fiscalizador, etc. Con eso, se adueñan de la caja. Aunque intervenir lisa y llanamente la AFA podría tener el riesgo de la desafiliación de la FIFA lo cual sería la muerte del fútbol argentino.

Tercer paso: imponer un candidato como presidente, de octubre del 2014 a octubre del 2015, el cual, manejando la caja de la AFA podría terminar siendo el presidente o influir en una determinada candidatura, por el período 2015-2019. La Cámpora, no es ajena a esta iniciativa.

Grondona cumplió con su propia consigna. El también pasó. Pero aquellos que viven el futbol como pasión y negocio lo extrañarán invariablemente. Les será muy difícil reemplazarlo. Julio Grondona no era un hombre del futbol, simplemente. Era un profesional del poder.

(*) Consultor Político

Categorias: Columnistas Invitados, Roberto Starke

Perfil de Roberto Starke: Ver Perfil.

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