Subscribe via RSS Feed Encuentranos en Flickr

La marcha debe abrir una nueva etapa política del país

[ 0 ] 27 febrero, 2015 |

Hugo Martini

CARTA POLITICA

Medio millón de personas en la calle –en el menos optimista de los casos- representa solo el 1.6% de los que estarán en condiciones de votar en el próximo mes de octubre. Este es el porcentaje de la Marcha del Silencio –en todo el país- en homenaje al Fiscal Alberto Nisman. ¿Por qué entonces el gobierno está tan preocupado y la oposición exultante? Porque el sistema político argentino tiene dos cabezas, uno en la calle y otro en las urnas. En los últimos cinco años el primero adelanta, inexorable, el resultado del otro.

Las movilizaciones del 13 de septiembre (13S) y ocho de noviembre (8N) de 2012, sumada a la del 18 de abril (18A) de 2013, anticiparon la derrota del gobierno en octubre de 2013. Por el contrario, entre 2010 y 2011 no hubo marchas en calle: el gobierno de Cristina fue reelecto en octubre de 2011, en primera vuelta, por el 54% de los votos.

Es curioso porque los argentinos no eligen autoridades ni votan leyes en la calle, pero pareciera que las marchas y movilizaciones trabajan como un radar meteorológico que anuncia el mal tiempo. Este sistema de representación doble es aceptado por todos y parece estar en la naturaleza de las cosas.

Sin embargo, el pueblo solo delibera y gobierna a través del voto. Este razonamiento no intenta desalentar el entusiasmo de los manifestantes. Pero sería bueno distinguir, con claridad, la diferencia entre la Plaza y las Elecciones. Plaza es la emoción y Elección son los números que permiten cambiar.

La pregunta es si lo que acaba de ocurrir se continuará en otras marchas o el impulso se canalizará hacia las elecciones de octubre. Porque debe recordarse que esta opción se desarrollará, necesariamente, dentro de los partidos políticos. La Constitución establece que los partidos son los únicos que tienen “competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos”.

La marcha del 18F debe abrir el proceso político, pero hacia las elecciones de octubre. Los argentinos deberían olvidar una conocida expresión: “es poco lo que se puede hacer con esta dirigencia”. Los líderes de los partidos no son una maldición, ni tropa de desembarco extranjera que acaba de llegar. Se parece a la mayoría de los que votan y esta imagen se ha repetido en los últimos 32 años. Elegir en octubre será tan importante como haber marchado en silencio.

* Publicado en Clarín 20/02/2015

Categorias: Columnistas, Hugo Martini

Perfil de Hugo Martini: Ver Perfil.

Responder




IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento sera eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Para dejar una imagen en el comentario, ir a Gravatar.