Una elección y cuatro mensajes
Por Hugo Martini
La magnitud de la victoria de Mauricio Macri en la primera vuelta en la Ciudad de Buenos Aires ha sorprendido, principalmente, a los que no lo votaron. Para entender mejor lo que pasó sería interesante ponerlo en un contexto mayor. Cuatro son los mensajes que surgen de este resultado:
- Ideología y gestión. La mejor forma de equivocarse es suponer que la ideología se agota en una largo discurso y la gestión es incapaz es generar otra cosa que resultados. Ricardo Lagos –ex presidente socialista de Chile- ha dicho: “un presupuesto equilibrado no es de derecha o izquierda, es solo la exigencia de una economía bien administrada”. Una de las pruebas del subdesarrollo político de la Argentina radica en pensar que ideología y gestión se excluyen. El mensaje consiste, precisamente, en generar entre ellas una sinergia creativa.
- Agresión. Uno de los fenómenos notables que vivimos desde 2003 es la del agravio como una forma natural de hacer política. Es como si al demonio de la violencia física que dominó la sociedad hasta 1983 lo hubiéramos sustituido por actos de violencia verbal. Macri acaba de ganar con un discurso sin agresiones y es, junto con Binner y Scioli, los dirigentes menos violentos de la política argentina. Sin perjuicio de lo que cada uno piense sobre ellos, han tenido y tienen un éxito formidable. El mensaje es que la agresión muchas veces no paga.
- Argumentos imaginarios. Ha quedado fuertemente golpeada, aunque no muerta, la idea de que en política se puede decir cualquier cosa sin prueba que la sostenga o, lo que es peor, que esta declaración sea lo contrario de la realidad. Es práctica común de muchos dirigentes argentinos –no solo del gobierno nacional- utilizar la conocida técnica goebbeliana de que una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad. El mensaje de los que votaron en la Ciudad el domingo 10 indica que no alcanza con decir por ejemplo, “Macri se olvidó de la escuela pública y del sur de la Ciudad”, si la gente que camina por la calle ve otra realidad.
- Mensaje generacional. Las elecciones presidenciales 2011 será probablemente la última competencia entre aquellos que fueron contemporáneos, desde los años 70, del ciclo regreso de Perón, guerrilla, proceso militar y restauración institucional. Los cálculos sobre las generaciones siempre son arbitrarios e imprecisos, pero es probable que 2015 sea el año de los que no tenían 18 años el 24 de marzo de 1976. Vamos hacia un cambio irreversible en las formas y contenidos de nuestra sociedad democrática. En las elecciones del 10 de julio hubo un mensaje en esta dirección
La elección del domingo 10 fue la primera de una serie de cuatro a las que siguen la de Santa Fe el 24, segunda vuelta en la Ciudad el 31, Córdoba el 7 de agosto y primarias nacionales el 14 del mismo mes. Después de estos cuatro domingos nadie puede asegurar que el mapa político de la Argentina será el mismo que en la noche del 9 de julio pasado.
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