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¿No se puede gobernar sin peronismo?

[ 4 ] 23 diciembre, 2016 |

por Hugo Martini (*)

HUGOEn los últimos 33 años el peronismo perdió tres veces: cuando Alfonsín le ganó a Luder (1983), de la Rúa a Duhalde (1999) y Macri a Scioli (2015). Los dos primeros no pudieron terminar su mandato y a lo largo de estos años recorre la política argentina una idea considerada infalible: no se puede gobernar sin el peronismo. La afirmación está cargada de inocencia: ningún hecho histórico es igual a otro y para que se produzca deben ocurrir “ciertas cosas”.

Esas “ciertas cosas” no están pasando en 2016. Porque el supuesto es que quieren volver por el posible fracaso de Macri, no por lo que hagan los lideres peronistas de hoy. Deben formularse algunas precisiones para explicar mejor el cuadro. El 9 de diciembre de 1984 se creó el Frente Renovador integrado por el MUSO de Antonio Caffiero, Convocatoria Peronista de Carlos Grosso y Lealtad y Unidad de Carlos Menem. Un año después de la derrota decidieron poner en marcha lo que se llamó la “Renovación Peronista”. Este grupo incorporó, con claridad, dos ideas: (1) habían perdido por errores propios y (2) a ninguno se le ocurrió incorporar a Herminio Iglesias candidato a gobernador de Buenos Aires y uno de los jefes de la derrota. Y produjo una novedad que no estaba en la historia del peronismo: lo mutó a democracia y lo transformó en un partido más, abandonando la idea de partido único. De ahí salieron los 10 años de Carlos Menem y los 12 de Néstor y Cristina Kirchner.

El proceso que vive hoy el peronismo es otro. Un año después de haber sido derrotados por Macri se reunieron y firmaron un proyecto de reforma del Impuesto a las Ganancias en el que, sin referencias a la derrota, se reunieron la totalidad de los vencidos: kirchneristas, massistas y los entusiastas de siempre y consiguieron hacer votar en la Cámara de Diputados un proyecto en el que Axel Kicillof fue el vocero de Sergio Massa, Graciela Camaño y Felipe Solá, entre otros. De cambiar algo por la derrota del 2015, nada. No advirtieron o no quisieren ver que el problema no era económico tributario, sino histórico político y social. Porque el problema central de la Argentina es su profunda crisis social. El mensaje de estos dirigentes fue claro y opuesto al planteado por la renovación de Cafiero en 1984: lo importante es volver al gobierno, aunque el precio sea que kirchneristas y antikerchneristas se vuelvan a juntar.

2017 será un año de grandes definiciones, principalmente electorales. En cada elección cada uno de los hombres y las mujeres –aunque no lo tengan tan claro- votan porque quieren vivir mejor, no para volver a lo que no quieren. En ese futuro no está –por lo menos hasta ahora- el peronismo, que ha decidido vivir del recuerdo, de los actos y los errores que los llevaron a la derrota del domingo 22 de noviembre de 2015. Un recuerdo, dos fotos y una canción no son un partido político ni construyen una victoria. O faltan líderes o faltan ideas, pero la renovación de Antonio Cafiero está lejos.

En medio de esta ausencia avanza una protesta generacional –en los partidos y en la calle- cansada de la política de las palabras y la falta de cumplimiento de las promesas. En esa corriente, que puede llegar a cambiarlo todo, se está quedando afuera el peronismo.

(*) El autor es ex Diputado Nacional (PRO), Director de Carta Política

 (**) La pintura es de Alfredo Bettanin

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Comentarios (4)

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  1. Enrique de la Torre dice:

    El problema esta no en que no se puede gobernar sin el peronismo sino que casi sólamente gobernó el peronismo con resultados calamitosos. El peronismo es visuailizado como el problema y no la solución…por eso Macri. El retorno de la democracia en 1983 significó el fin del militarismo. La crisis del 2002 el fin del bipartidismo. El 2015 el rechazo del populismo.El futuro (siempre incierto) parece mirar más a las experiencias exitosas del Pacífico que a los fracasos del Atlántico. Por eso Macri y Cambiemos. Sólo mimetizarse con el populismo puede abortar la experiencia iniciada en el 2015.

  2. Federico Stange dice:

    Muy bueno Hugo. El peronista, afin casi por default a los de su partido, deberia tener mucho cuidado con a quien banca. Que ser peronista no sea el unico requerimiento ya que, parafraseando a Borges de manera no textual, en el peronismo hay mucho chanta haciendose pasar por peronista para sacar ventaja.

  3. RUBEN dice:

    Si, se puede. Pero creo que parte del trabajo es exponer al peronismo en sus profundas contradicciones derecha, izquierda, centro. Las responsabilidades legislativas no son las mismas que las gubernamentales.

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