La única verdad es el cambio
La política argentina era la imagen de un proceso previsible. (a) La voluntad de la presidenta decidiendo ser o no ser candidata. (b) El mosaico de la izquierda negociando para encontrar un candidato común. (c) El peronismo federal preparando su elección interna. (d) el radicalismo unificando las distintas candidaturas en Ricardo Alfonsín. De pronto, ocurrió lo que aquellos supuestamente bien informados no conocían.
Con la elección de Javier González Fraga como su candidato a vicepresidente Ricardo Alfonsín produce una innovación, no solo en el cuadro político actual, sino en la historia de las fórmulas presidenciales del radicalismo. Durante 96 años, siempre que no haya hecho alianzas y excepto en la elección de 2007 cuando llevó como candidato a Roberto Lavagna, el radicalismo ha sostenido fórmulas presidenciales en la que los dos nombres fueron, en todos los casos, dirigentes radicales.
El segundo movimiento realizado por Alfonsín ha sido la designación de Francisco Narváez como candidato radical a gobernador en la provincia de Buenos Aires. Narváez, justicialista y diputado nacional, no tenía hasta ahora vínculo alguno con el radicalismo. Narváez, ahora candidato radical, acaba de declarar: “Imagine a Alfonsín como presidente, a Macri en la Ciudad, en Santa Fe a un socialista, en Córdoba algo distinto y en Buenos Aires a quien le habla. Ese es un país distinto”. ¿Esta soñando Narváez? Los cuatro distritos electorales a los que se refiere totalizan el 70% de los votos de la Argentina.
¿Tiene alguna importancia electoral el movimiento de piezas realizado por Alfonsín? Deberíamos responder esta pregunta desde dos perspectivas.
- Justicialismo y radicalismo son los dos únicos partidos con estructura, afiliados y simpatizantes en toda la Argentina. Cuando hacen algo deberíamos, por lo menos, mirarlos. No son los únicos que tienen reconocimiento legal nacional, se trata de otra cosa. Hasta en los pueblos más chicos hay un dirigente peronista y otro radical. No se produce este fenómeno con ninguna otra fuerza política. Por lo tanto, no necesitan grupos ni comisiones de dirigentes para lo que se llama “el armado nacional”. Lo tienen armado desde hace 60 años el primero y desde más de 100 el segundo. Han cruzado todas las experiencias: democracias, golpes de estado, guerrillas o dictaduras. Desde las grandes ciudades a los pueblos, siguen ahí.
- La votos que deciden un resultado electoral –en la Argentina y en cualquier parte- no lo deciden solo los que tienen compromisos políticos sino eso que se llama la “masa móvil” del electorado, los que en cada elección eligen lo que entienden son los mejores. Esa “masa móvil”, en general, representa aproximadamente un tercio del electorado. El movimiento de Alfonsín busca –es obvio- este objetivo. Principalmente, porque empieza a construir la idea de que en la oposición alguien esta haciendo algo. Por un lado, es una maniobra cruzada que incluye a dirigentes de los dos grandes partidos. Pero por el otro, ha generado una respuesta inmediata: desde Duhalde a Prat Gay han saludado con un poco más que cordialidad la incorporación de González Fraga a la formula radical.
¿Este relato y este análisis aseguran que Cristina y el kirchnerismo perderán las elecciones? La respuesta es no. Señala, simplemente, que en el juego de la política argentina alguien movió una pieza, que este movimiento es importante y que se abre un espacio de expectativa.
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Que la innovación instada por Ricardo Alfonsín, no hay duda. La clase media ha visto con buenos ojos la movida de Alfonsín, considerándolo el único político con reflejos. Pero hay una cosa de singular importancia. La clase media, la que es fundamental porque permea hacia a arriba y hacia abajo, con lo cual si no comete un error en el camino minado que le pondrá el oficialismo, Ricardo Alfonsín es el próximo presidente y K a Devoto. Al kirchnerismo + Menem se les cae el telón en un final donde el grito será ¡sálvese quien pueda!porque ya no habrá Oyharbide que los salve.
Comparto la idea descriptiva sobre la clase media y el hecho de que existen muchas posibilidades para que cierre con éxito la gran maniobra (en el sentido de importante) realizada por Alfonsín. Este movimiento es, probablemente, lo único y novedoso que ha realizado la dirigencia política, incluidos gobierno y oposición.