Al Andalus
Por Hugo Martini
El terrorismo desatado por Al Qaeda se vincula a la política y al poder y no a una etapa de las guerras de religión. Sin embargo, palabras como islámicos, cristianos, ritos o ceremonias se han repetido en las crónicas y análisis producidos con motivo de la muerte del líder terrorista hace tres semanas.
“No se repetirá la tragedia de Al Andalus”. Esta expresión, desapercibida y olvidada, es parte de la declaración textual que la cúpula de Al Qaeda formuló el 7 de octubre de 2001 -26 días después del atentado en las Torres Gemelas- en una conferencia de prensa de la que participó Osama bin Laden y que fue televisada ese día por la cadena Al Yazira, de Qatar.
La llamada tragedia de Al Andalus hace referencia a la derrota musulmana en Granada y la victoria de los Reyes Católicos, en enero de 1492, que terminó con siete siglos de dominación árabe en España.
El argumento religioso es un excusa de Al Qaeda para atacar a los países occidentales. Es la búsqueda de un contenido épico –en un tiempo sin épica- a un fenómeno vinculado, en realidad, con la vida cotidiana. Ninguno de los países musulmanes soporta una honesta comparación con el mundo que quieren destruir en lo relativo a vivienda, alimentación, salud, educación, seguridad personal e igualdad en materia de sexos. Si con los argumentos y las estadísticas no alcanza miremos hechos más simples: no se conocen barcazas de europeos desesperados, a riesgo de muerte, para ir a vivir del otro lado del Mediterráneo. Todo lo demás, como hubiera dicho Borges, es literatura.
¿Es el análisis anterior demasiado simple? Se pueden incorporar otros elementos, pero el resultado es el mismo. Por ejemplo: (a) pobreza y marginalidad en países inmensamente ricos gobernados por dictadores, (b) guerra fría entre 1945 y 1989, (c) intervención permanente de las grandes potencias para controlar las fuentes de energía en la región o (d) aparición de dirigentes excepcionales como Bin Laden que modifican el cuadro de situación con su indudable talento. Pero estos tampoco son elementos religiosos y la suma de los mismos confirma la idea original: la cuestión religiosa es solo un argumento instrumental del terrorismo.
La muerte de Bin Laden debe ser mirada, además, como una consecuencia natural, aunque no buscada, de la revuelta en el mundo árabe. Este estallido tiene que ver mas con el fenomenal desarrollo de las comunicaciones que con la importancia de líderes que, atento a la velocidad de los acontecimientos, son como parte de otra época.
El juego histórico del que participaba Osama bin Laden tenía que ver con el control físico de la tierra: Granada, Palestina. Una idea desacreditada en el mundo digital de los servicios, que lo terminó matando. Es probable que la velocidad del cambio tecnológico lo haya dejado sin objetivos, casi diez años después de su mayor operación de guerra.
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