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El cambio de abajo hacia arriba

[ 0 ] 20 marzo, 2018 |

por Hugo Martini (*)

HUGOEn la Argentina se escuchan expresiones que tratan de explicar la realidad. “El gobierno gana las elecciones porque los partidos de oposición y los sindicatos están divididos”, “en 2015 y 2017 ganaron porque la alternativa de Cristina Fernández era peor”, “la oposición no tiene propuestas”. Algo de esto es cierto, pero no es lo esencial.

En esas últimas dos elecciones la mayoría expresó la necesidad de un cambio. ¿Pero cambiar qué?

Desde hace muchas décadas, desde el tiempo en el que no se realizaban encuestas, la mayoría dejó lentamente de creer en la dirigencia, en todas las actividades – no sólo política- y en las diferentes tendencias. Ese descrédito es interno y externo. En el país, la gente se pregunta: “¿cumplirán lo que prometen? En el exterior expresan: “¿qué seguridad tenemos que la Argentina no volverá a vivir como hasta diciembre de 2015?”.

Cambiemos ganó las últimas dos elecciones –entre otras cosas-  porque generó en la sociedad la expectativa que este cuadro sin esperanza iba a cambiar. Pero es necesario aclarar que estas demandas sociales son muy fuertes.

Para ilustrar con dos ejemplos históricos. El reclamo de elecciones libres y para todos, de fines del siglo XIX y comienzos del XX, se manifestó con enorme fuerza en la sociedad. El Radicalismo se puso al frente de ese movimiento, organizó sus cuadros y logró el objetivo. Si esos hombres y ese partido no lo hubieran hecho, otros lo hubieran encarnado, porque la necesidad de ese cambio venía de abajo.  En la mitad de la década de 1940, creció la presión por una mayor justicia social. Un Coronel del Ejército advirtió esa necesidad, se puso al frente y dio nacimiento al Peronismo o Justicialismo, que llega hasta hoy. Si él y el grupo que lo rodeaba no se hubieran movido, otros lo hubieran hecho, porque también en ese momento la necesidad venía de abajo. La conclusión es que comicios libres y justicia social son superiores a sus fundadores, sin quitarle valor a sus gestiones. Si esos reclamos no hubieran surgido de las bases sociales podrían haber triunfado, pero no hubiesen sobrevivido.

La tremenda ironía es que un país, que siempre se pensó que se había construido desde arriba, produjo los dos movimientos de cambio más importantes de su historia moderna desde abajo. En esa línea está Cambiemos.

Críticas muy duras hacia su gestión, no entienden que la demanda viene de abajo y son siempre más fuertes que los dirigentes que las encarnan.

Esa sociedad le abrió a Cambiemos un crédito y curiosamente, ese crédito no parece tener un origen económico. ¿Se produjo en 2017 un boom económico que llegó al bolsillo de todos? No, pero hay un cambio político y social. No solo los que votaron por el gobierno sino también, por ejemplo, el peronismo democrático. Sienten que viven en otro país y han decidido ir adelante, en medio de sus discrepancias naturales con el gobierno.

Unos cuantos pueden destruir, en una tarde, la Plaza de los dos Congresos. Pero la mayoría que se expresa cuando vota, mantiene el crédito, porque sabe que algo está pasando para dejar atrás el pasado.

(*) El autor es ex Diputado Nacional (PRO), Director de Carta Política

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Categorias: Columnistas, Hugo Martini

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