Celestino Gelsi
Por Felipe Yofre (*)
“Los símbolos del mando”
Una muestra – “Trajes, tiempos: la indumentaria del siglo XVIII al siglo XX” – que se celebró en Tucumán en Octubre de 2009, donde se exhibieron entre otras prendas el frac y la banda de Gobernador de Celestino Gelsi (Jefe de Estado provincial entre 1958 y 1962) me alentó a recrear el personaje y sus símbolos del mando.
1960 fue un año muy especial: en Buenos Aires se conmemoró el sesquicentenario de la Revolución de Mayo y en Tucumán el aniversario de la Independencia. Con Frondizi en Madrid, presidió Vítolo. Fue con la gala y protocolo de la época, sumándose don Celestino en “el jardín de la República” que, como se verá, usó ese atuendo.
Carlos Páez de la Torre (h) lo describió físicamente así: “de regular estatura y entrado en carnes, en su rostro rubicundo y de ojos claros se destacaba junto a la gran nariz aguileña la frecuente y contagiosa risa del político; también fue hombre de carácter arrebatado y autoritario, rasgo que le ocasionó no pocos traspiés”.
Tenía un carisma muy grande y la gente (preferentemente mujeres) “se le arrimaba con su montón de penas” dejándole cartas y papelitos con pedidos. En su electorado prevaleció el voto femenino. Su eslogan era “Dele una mano a Gelsi”. Para ellas, y los niños, construyó una gran Maternidad y un Hospital Centro de Salud, con los beneficios que produjo el Casino que creó en 1958. También oficializó la quiniela y su producido lo destinó a la pavimentación de los suburbios, sin cargo alguno para los vecinos más humildes. Su lenguaje directo y expresivo aún se memora.
Prueba al canto con un episodio: el de los obreros del Ingenio Santa Lucía. En medio de una gran crisis les habló “como un hermano” y logró que el personal prestara a la compañía sin interés ni plazo fijo un mes de sueldo para evitar despidos. Este acuerdo fue un logro suyo y ejemplo de cogestión entre empresa y trabajadores. Su vocación tuitiva prevalecía así como la causa del azúcar y la defensa del interés provincial.
Mezcla de “payuca y tano” (la parentela era de Toscana, y perdió su madre de muy chico), estudió en el Colegio del Sagrado Corazón y a raíz de una huelga en el secundario fue suspendido y se le levantó la sanción para que rindiera en Buenos Aires (en el Colegio Mariano Moreno).
Después fue a Córdoba donde se graduó de Abogado. Tres veces diputado a la Legislatura; dos veces constituyente; candidato a Gobernador por la UCR en 1950 (perdió con Fernando Riera) fue consagrado con la UCRI en 1958. Hiperactivo dirigente político y mandatario, su Secretario Privado de siempre -Víctor “Payo” Álvarez- lo evoca en la confitería del Jockey Club tomando café o cerveza y frecuentando las “matinée” en los cinco cines de la ciudad. También como uno de los grandes “factotums” de la Convención que en el Teatro Alberdi consagró la fórmula Frondizi-Gómez en 1956, dividiendo al radicalismo. También como “hincha” de Atlético Tucumán, asistiendo al estadio o vestuarios del “decano”.
Entre tantos logros suyos se cuentan los haberes móviles para los jubilados; el edificio del Aeropuerto Benjamín Matienzo y la construcción del dique “El Cadillal” que actualmente lleva su nombre.
Con Belisario Roldán diría “Tucumán fue una fiesta” aquel 9 de Julio de 1960 con Te Deum en la Catedral. Desfile militar en el Parque Avellaneda, acto en la Casa de la Independencia, almuerzo de empanadas y vino en la hostería de San Javier y al final dos eventos: el baile a las cero horas del viernes 8 de Julio en los salones del Jockey Club, de rigurosa etiqueta, donde se cantó el Himno Nacional presidido por don Celestino luciendo el frac y la banda de marras. La historia de esta faja es la siguiente: Gelsi era creyente (incorporó la cláusula de la enseñanza religiosa a su ley escolar de 1960) y en su honor las monjas tucumanas bordaron sobre la insignia patria el escudo provincial y las borlas en oro, que años después se exhibió en la muestra.
En esa velada la “pista se pobló al ruido de la orquesta” con acordes de “típica y jazz” y Ernesto “gaucho” Vatteone, (fundador de FORJA con Jauretche , Manzi y Paco D´hers) firuleteando de smoking y cuello palomita.
Para el final dejó la cena de 200 personas en el magnífico Salón blanco de la Casa de Gobierno, servida el 9 de Julio, con un “gringo” exultante, rodeado del cuerpo diplomático, y menúes bilingües (español y francés) degustando todos pavita a la York con gelatina de mariscos, “chateaubriand” al madera, vinos blanco Suter y tinto “Cuevas de Vera” y para el brindis champagne extra brut “Santa Angela”.
De una punta a la otra del ámbito, inaugurado por Roque Saenz Peña en 1912, con sus frescos pintados en el techo por el español Julio Vila y Paredes, se desplazaba nuestro Celestino (junto a “Payo” Álvarez siguiéndolo) y no olvidaré su frase aquella noche:” hoy me dedico a Angelita (por el champú) y dejo por un rato la birra.
Así recuerdo yo al Gobernador Gelsi, langa y popular al mismo tiempo.
(*) Conservador Popular Porteño
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