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Aislamiento en el mundo global

[ 0 ] 3 noviembre, 2011 |

Por Hugo Martini

Preguntas desde el exterior

Hace casi diez años –entre 2000 y 2001- la Argentina desarrolló uno de sus más graves crisis políticas, económicas y sociales. Esta crisis, default mediante, inició un agudo proceso de aislamiento internacional. Al mismo tiempo se produjo en el mundo real un fenómeno revolucionario: la reducción en el costo de las comunicaciones y el desarrollo tecnológico permitieron un gigantesco proceso de globalización. Los programas informáticos unidos a la creación de una red de fibra óptica iniciaron un proceso basado en el aplanamiento y encogimiento del planeta, que puso a la mayor parte de sus habitantes prácticamente “viviendo en la casa de al lado”.

Es curioso que los argentinos hayan elegido precisamente la década pasada para desaparecer. Uno de los efectos naturales de esta decisión de desaparecer es el de la inversión extranjera. Hace nueve años Mario Blejer, quien fuera Presidente del Banco Central en 2002 y Director del Banco de Inglaterra declaro: “La Argentina no figura en el mapa de los inversores. La inversión extranjera es cercana a cero”.

Este cuadro de situación no ha cambiado diez años después de las declaraciones de Blejer. El pueblo presuntamente más educado de Latinoamérica recibe, por la incertidumbre y desconfianza que generan sus políticas y ajustado por su tamaño, uno de los índices más bajos de inversión de capital extranjero. Este no es un dato menor: la inversión extranjera incorpora no sólo recursos, que la Argentina no tiene para crear nuevos empleos, sino también nuevas formas de organización social, empresaria y tecnológica.

Los datos estadísticos siguientes pertenecen al Informe 2011 Inversión Extranjera Directa (IED) de la CEPAL.

1. Por primera vez en los últimos 10 años los países en desarrollo son los mayores receptores: 53% del total.

2. En 2010 los ingresos de IED en América Latina y el Caribe aumentaron un 40% por un total de 113.000 millones de dólares.

3. Ajustado por el tamaño de sus economías o sea, en proporción a su PBI Chile recibe 8%, Perú 4%, Uruguay 3.5%, Brasil y Colombia 2.5% y Argentina 1.8%.

4. Los proyectos de IED de mayor contenido tecnológico se concentran en Brasil y Méjico.

5. Entre las primeras 18 empresas exportadoras de la región –que son las que figuran en el Informe- hay 9 brasileñas, 6 mejicanas, 2 chilenas y 1 venezolana.

Los resultados electorales del 23 de octubre pasado muestran que a seis de cada diez argentinos no les preocupa el aislamiento de un mundo cada vez más globalizado. Les interesa gozar de los adelantos tecnológicos sin participar del movimiento y el compromiso que los hace posible.

Desde el 23 de diciembre de 2001 –cuando se festejó la decisión de no pagar la deuda externa- la mayoría decidió “vivir con lo nuestro”. O sea, sin inversión extranjera. Vivir con lo nuestro es posible con la soja a 400 dólares o más la tonelada y el consumo de los stocks disponibles en gas, petróleo y electricidad. De nuevos flujos, obviamente, nada. En medio de esta experiencia sus habitantes viven mejor y a muchos de ellos les ha ido personalmente muy bien. Cuanto más demoren en despertar de esta fantasía más difícil será el regreso a la realidad.

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Categorias: Cartas Anteriores, Columnistas, Hugo Martini

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